París_ Las inminentes elecciones presidenciales en Francia, cruciales para el futuro del país y de Europa, se desarrollarán mañana en medio de tensiones a causa de la amenaza terrorista, agudizada tras un reciente ataque, publica Prensa Latina.
El jueves último, un individuo atacó a varios policías y provocó la muerte de un uniformado, así como heridas a otras tres personas, en la emblemática avenida de los Campos Elíseos, en pleno corazón de París.
El hecho puso en evidencia que Francia está lejos de pasar la página del riesgo extremista, el cual aumenta a niveles elevadísimos en la circunstancia particular de los comicios.
Al admitir el alto grado del peligro, las principales autoridades del país informaron que las fuerzas de seguridad se mantendrán movilizadas para garantizar la vigilancia y ello implicará el despliegue de más de 50 mil policías y gendarmes en todo el territorio nacional.
A esos agentes se sumarán los militares de la operación Sentinelle, activada a raíz de los atentados de 2015 y 2016, además de las brigadas de intervención rápida que se mantendrán alertas.
Según informes del Ministerio del Interior, todo está listo para garantizar la protección en los casi 67 mil colegios electorales que abrirán mañana desde las 08:00 hasta las 19:00 hora local.
Para después de las 20:00 hora local está previsto el anuncio de los primeros resultados, un panorama que luce incierto, pues los vaticinios de una amplia fragmentación del voto impiden definir un claro favorito.
Cuatro aspirantes presidenciales de diversas tendencias políticas aparecen muy igualados en la intención de voto reflejada por las encuestas, en lo que se configura probablemente como los comicios más reñidos de las últimas décadas.
A la luz de los sondeos, cualquier cosa puede suceder entre la ultraderechista Marine Le Pen, el centrista Emmanuel Macron, el izquierdista Jean-Luc Melenchon y el derechista François Fillon, quienes se acercan a un 20 por ciento del apoyo ciudadano, o lo superan por solo dos o tres puntos.
Si bien desde marzo Le Pen y Macron fueron los líderes indiscutibles en los sondeos, en los últimos días experimentaron una tendencia negativa que los hizo retroceder hasta un 22 ó 23 por ciento.
Al mismo tiempo, Melenchon consiguió un progreso sorprendente que lo ha llevado a un 20 por ciento del respaldo, cifra similar a Fillon, quien ha logrado cierta mejora en las últimas semanas.
En consecuencia, el panorama aparece bastante reñido entre los cuatro candidatos y en la definición final será clave la participación electoral, que podría ser mucho más baja que el 80 por ciento registrado como promedio en los comicios de las últimas décadas.
Varios estudios coinciden que alrededor de un 30 por ciento de los ciudadanos todavía se declara indeciso respecto a su voto, lo cual podría finalmente traducirse en una elevada abstención.


