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Mayabeque, Cuba: La función de los padres ha cambiado, como también varían las sociedades con el paso inexorable del tiempo. Ante los nuevos contextos asume tareas que años atrás le eran ajenas, pero  este nuevo rol de aprender  a poner pañales,  dar el alimento a los  pequeños,  bañarlos y vestirlos genera vínculos de alto valor.

             

No hay cosa más difícil que ser un buen padre, hay que saber predecir  y decir que sí cuando la situación lo amerita o no cuando es necesario.

El buen padre no hace ídolos y echa a volar la fantasía de sus hijos dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas,  les templa el carácter  llevándolos por el camino del deber y del trabajo.

             

Quien se dice padre nunca abandona a sus hijos, los abraza, los vigila y les da la fuerza necesaria para seguir. Su función es esencial, determinante en la formación, a sabiendas de que, aún sin tener abundancia y lujo, pueden dejar la herencia más importante, la de convertirlos   en  personas de bien.

Este 14 de junio celebramos el Día de los Padres., entonces  no hay mejor homenaje que imitar noblemente sus virtudes.(adm)

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Categoría: Crónicas, reportajes y entrevistas
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