Como un rayo de luz y esperanza llegó el 13 de agosto de 1926, para irradiar la madrugada en el Oriente cubano. Con una estrella en la frente y madera para tallarse a sí mismo en el modelo de hombre capaz de cambiar el destino de la patria.
Su nombre es Fidel y cada letra encarna los principios de una vida echa a la lucha y la victoria, fidelidad, independencia, decoro, ejemplaridad y libertad armas q lo convirtieron en paradigmas de los pueblos del mundo.
Joven rebelde de verso encendido, estratega militar invaluable cuando solo las armas podían convertirnos en libres y soberanos, líder desde entonces, gran conductor y principal artífice de la obra más humana y justa del planeta: la Revolución cubana.
Fidel es noble, sensible, apasionado del conocimiento y huracán temible cuando se amenaza la libertad o la justicia. Perdurará porque triunfó y estará por siempre su nombre glorioso en todos los lugares a donde llegó la mano solidaria de la Revolución Cubana.
Este 13 de agosto se siente bien que sea nuestro y que este entre nosotros porque más allá de las palabras Fidel es único y es Fidel.


