DÃas y noches de vigilia junto al lecho de familiares y amigos enfermos, velando su sueño, rodeándolos de amorosos cuidados le revelaron, desde muy jovencita, a Victoria Brú Sánchez que vivirÃa y morirÃa dedicada a la humana tarea de ayudar al prójimo. Ella serÃa enfermera.
HabÃa nacido el 3 de junio de 1976, en Managua. En 1903, con 27 años, ingresó en la escuela de enfermeras del Hospital Uno y se graduó tres años más tarde, obteniendo una plaza en una institución de salud similar en Remedios. Luego se trasladó para el hospital Número Uno, hoy General Calixto GarcÃa Iñiguez, en La Habana.
Al finalizar la II intervención norteamericana en el paÃs y asumir la Secretaria de Sanidad y Beneficencia,  el Dr. MatÃas Duque, nombra a un grupo de jóvenes enfermeras para asumir los cargos de responsabilidad, que hasta entonces venÃan desempeñando las enfermeras Norteamericanas. Entre ellas estaba Victoria, quien ascendÃa a superintendente de la Escuela de Enfermeras del hospital de Santiago de Cuba.
Con ese mismo cargo, es después trasladada al hospital de Puerto PrÃncipe, hoy Camagüey, y el propio año, al Psiquiátrico, Mazorra.
En 1914 se encontraba desempeñando esas funciones en un hospital de Cienfuegos,  cuando declararon una terrible epidemia de influenza. Victoria estaba de licencia por problemas de salud, pero hasta su retiro llegaban las noticias de las vÃctimas de la terrible enfermedad.
Victoria Brú se incorporó de inmediato al trabajo y en compañÃa de sus alumnas iba de casa en casa ordenando medidas higiénicas, aislando a los enfermos, paseando a los niños, dando esperanzas y aliento a los moribundos.
La enfermedad hizo presa de su cuerpo exhausto y fue vÃctima de la propia epidemia que la recluyó en cama durante varios dÃas.
Su organismo, aún muy débil, no resistió el rigor de la dolencia, la cual la llevó a la muerte el 7 de diciembre de 1918. Se convirtió asà en mártir de la humanitaria profesión.
La ciudad de Cienfuegos conocÃa sus obras de solidaridad y demostró su amor y respeto en el sepelio. Los periódicos de la localidad le dedicaron con motivo de su sentida muerte, páginas enteras.
Victoria Brú se dedicó  en cuerpo y alma a los cuidados y entregó generosamente su propia vida para salvar la de ellos.
La Asociación Nacional de Enfermeras de la República de Cuba (ANERC), hoy convertida en Sociedad Cubana de EnfermerÃa, heredera, de aquellas consagradas, el ideal revolucionario. Ellas brindaron una lealtad sin lÃmites, soportaron calamidades, ofrecieron esperanza y aliento desde la manigua redentora.
El 3 de junio de 1924, en conmemoración del dÃa del natalicio de Victoria Brú Sánchez, la ANERC, bajo la presidencia de Pelegrina Sardá y Sardá, celebra por primera vez, el DÃa de la Enfermera cubana. (LHS)









