Mayabeque, Cuba: Aquel Primero de Enero de 1959 puede marcar en el calendario de la historia en Cuba como glorioso. Había llegado la hora del cambio, de plasmar las ideas esenciales que pondrían en marcha a la Revolución y darían luego cuerpo al Programa del Moncada.

Consecuente con sus promesas, el 17 de mayo de 1959, a escasos cuatro meses  de la victoria del Primero de Enero, el Comandante en Jefe Fidel Castro suscribió en La Plata, Sierra Maestra, la primera Ley de Reforma Agraria, que hizo propietarios de las parcelas que trabajaban a más de 100 000 campesinos cubanos.

Te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió.

El Jefe de la Revolución partió con el Consejo de Ministros en pleno a la provincia de Oriente, y en un lugar muy especial para los antiguos guerrilleros,  la antigua comandancia de La Plata, puso su firma sobre el documento destinado a cambiar la vida de los hombres del campo.

Fidel recordó que siempre habíamos vivido en un país ajeno, donde las fábricas, los centrales azucareros, las grandes fincas, enormes latifundios, casi todo, pertenecía a extranjeros o a criollos a su servicio, insertados en la gran máquina de explotación de los recursos y la fuerza de trabajo de la isla, sin aportar prácticamente nada a su desarrollo.

La Segunda Ley de Reforma Agraria complementa la primera firmada por Fidel,  y es uno de los golpes más contundentes al imperialismo.

Aprobada el tres de octubre de 1963, con Osvaldo Dorticós Torrado como Presidente de la República de Cuba,   dispuso de la nacionalización, y por consiguiente la adjudicación al Estado Cubano de todas las fincas rústicas con una extensión superior a sesenta y siete hectáreas y diez áreas, o sea cinco caballerías.

Basta una ojeada al Manifiesto del Moncada, llamado también Manifiesto a la Nación, suscrito tres días antes de la Mañana de la Santa Ana, para comprender que era ése, el pensamiento martiano, la esencia de las transformaciones revolucionarias que inspiraron a los asaltantes.

En el histórico documento, Fidel estaba definiendo el carácter de la Revolución que proyectaba con todos y para el bien de todos.(adm)

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