Entre guiños  de sol y sombra y a ratos una llovizna fina, estudiantes, personal de salud, integrantes de la Asociación de Combatientes y población de Melena del Sur rindieron homenaje al patriota Máximo Zertucha y Ojeda, médico personal de Antonio Maceo en el momento de su caída en Combate en San Pedro, Punta Brava.

Los anfitriones?...Una logia masónica abierta a la comunidad, solicita en compartir,  en particular con la joven generación, una historia local  enriquecida por la investigación y el orgullo  de contar entre sus miembros a importantes próceres de la independencia de Cuba como Martí, Carlos Manuel de Céspedes, Máximo Gómez  y Perucho Figueredo, entre otros tantos.

Bajo la centenaria acacia símbolo de los masones  comenzó  el homenaje a 114 años de la desaparición física del bejucaleño insigne que murió en tierras meleneras dejando  tras de sí una impronta  en la historia de la salud pública del  sureño municipio.

Luego en el interior del salón el secretario de trabajo político y militar e internacionalista de la Asociación de Combatientes Luis Cordero enalteció la vida y la obra del Dr. Zertucha vilipendiado calumniado por odios injustos, a quien tildaron de traidor cuando desesperanzado por la muerte de Maceo a quien idolatraba y que veía como un mito con sus 26 heridas y apremiado por el hambruna de su familia se acogió al indulto ofrecido por la colonia.

La historia afortunadamente absolvió a un hombre que no se pasó a las filas enemigas, que siguió ayudando a las fuerzas independentistas y que regresó al combate muy poco tiempo después.

Por encima de toda sospecha el Dr. Máximo Zertucha  y Ojeda fue un patriota sincero, un intachable cubano  cuya  única falta  fue el desmedido  cariño  y admiración por el general Maceo.

Este 26 de octubre los meleneros  lo recuerdan  como el médico entregado a preservar la salud  de la comunidad, a aliviar el dolor de los  múltiples enfermos  en especial las víctimas de la viruela, por ello en esta  brumosa  tarde de octubre marcharon en silencio  respetuoso hasta el cementerio de la localidad  en donde yacen sus restos, a rendirle los merecidos  honores  a este insigne patriota, orgullo de Mayabeque. (BSH)

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