Cada octubre cuando el almanaque va culminando sus días, toda Cuba se llena de flores en el mar, es la manera de expresar el amor de un pueblo entero por uno de sus más grandes Héroes Camilo Cienfuegos Gorriarán.

El muchacho que nació el 6 de febrero de 1932 en la barriada de Lawton, en la capital cubana. Ya en 1948 había comenzado a involucrarse en la lucha política, participaba en las protestas populares contra el aumento de la tarifa de los ómnibus urbanos.

Tras el golpe de estado de Fulgencio Batista, en marzo de 1952, con un grupo de jóvenes concurrió a la Universidad en procura de armas para resistir a la dictadura.

Numerosas fueron sus acciones, dentro y fuera de Cuba. En septiembre de 1956 se encontraba en México, donde logró establecer contacto con Fidel, quien organizaba la expedición revolucionaria que regresaría a Cuba para iniciar la gesta contra el régimen de Batista.

Camilo fue el último elegido para la expedición del yate Granma, debido a que no tenía el entrenamiento militar suficiente, pero su disposición desde entonces le hizo acreedor de la confianza de Fidel.

Recibe su bautismo de fuego junto a sus compañeros en Alegría de Pío, el 5 de diciembre de 1956. En lo adelante cientos de batallas como las del Uvero, Bueycito, El Hombrito y Pino del Agua, contaron con la figura de Camilo. Su valentía y arrojo contribuyen a formar el mito del Señor de la Vanguardia.

En agosto de 1958 le fue asignada la tarea de dirigir la columna invasora número 2 Antonio Maceo, la cual, partió de la Sierra Maestra hacia el Occidente de Cuba, iniciando sus operaciones en coordinación con la columna número 8 Ciro Redondo, al mando de Ernesto Che Guevara, su gran amigo y compañero de lucha.

El combate en el cuartel de Yaguajay, para doblegar la resistencia de la guarnición del ejército de 350 efectivos, representó un golpe decisivo del ejército rebelde para debilitar las fuerzas de Fulgencio Batista. Su desempeño en esta batalla le otorgó el sobrenombre de El Héroe de Yaguajay.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Camilo formó parte del alto mando del Ejército como su jefe supremo. Combatió en los levantamientos contra-revolucionarios y participó también en la Reforma Agraria.

El comandante Camilo Cienfuegos era muy querido por su humildad, sencillez y sonrisa franca. Sentía la euforia del héroe no de lejos, sino tan cerca, que todos querían tocarlo, abrazarlo, mirarlo, amarlo, tenerlo, al menos por un momento.

Aquel fatídico 28 de octubre de 1959, cuando regresaba de Camagüey a La Habana, tras cumplir una orden de Fidel, su avión desapareció.

Intensas jornadas de búsqueda movilizaron a un pueblo entero, para encontrarlo, hasta que con profundo dolor, la máxima dirección de la naciente Revolución, anunciaba a Cuba y el mundo su pérdida física.

En una ocasión el comandante Ernesto Guevara dijo de él : “Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa... Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer”.

Por eso con toda seguridad y con los ejemplos que hemos vivido durante más de 50 años de Revolución, Fidel no se equivocó cuando sentenció que en el pueblo cubano habían muchos Camilos.  

 

 

 

 

 

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