Por estos días, muchas son las emociones que vivimos quienes tenemos el privilegio de reseñar el sentir de un pueblo por su líder. Expresiones de compromiso, la nostalgia por la ausencia, el creerlo eterno, el ejemplo, su legado, la historia.

Combatientes, campesinos, médicos, estudiantes, pioneros, maestros, artistas, deportistas, todos de diversas maneras, llegaron al homenaje con inmensa gratitud, por la obra de Fidel, que es propiamente, la obra de la Revolución.

Pero de las tantas experiencias, me quedo con la ocurrida en la tarde del lunes 28 de noviembre cuando un joven muy conocido en Melena del Sur, se abrazó a mí y con un profundo sentimiento lloraba a la vez que me hacía varias preguntas.

Como Adrian Flores pocos le conocen, pero si digo “mayiya”, entonces, al menos los habitantes de este municipio de Mayabeque saben de quién hablo.

Adrián es un muchacho atendido por la asistencia social, el estado paga un estipendio a él y a su madre, para aliviar la situación en una familia que por azahares de la vida se tornó disfuncional

Sus lágrimas hicieron que algunas de las mías también brotaran, porque las interrogantes que formulaba una y otra vez, me hacían comprender la grandeza del Comandante.

¿Quién me va a cuidar ahora?, ¿quién se encargará de mi alimentación, mi ropa, mi dinero?, fueron algunas de las preguntas que casi ahogado en llanto, repetía mayiya.

Él no entiende mucho de estructuras de gobierno, tal vez no sepa ni que es la asistencia social, para Adrián todo lo que recibía venía de manos de Fidel y eso nadie, pero nadie, se lo va a cambiar.

Entonces no dude ni un instante en responderle, Fidel “mayiya”, desde donde esté Fidel te seguirá dando lo que tu necesites.

Esperé hasta hoy para divulgar el relato, porque hace varios días le busco para consultarle la publicación del material, pero no lo encuentro en sus lugares habituales, parece que la noticia hizo que se recogiera a su hogar, tal vez sigue ahora por la televisión, el recorrido del líder histórico de la Revolución hasta Santiago de Cuba

Estoy seguro que las lágrimas de Adrián, no acapara titulares en el Nuevo Gerald o el New York Time, pero al menos para este reportero fueron de sentimientos profundos, amor y compromiso.

A su manera, “mayiya” se despidió del Jefe, a quien en muchas ocasiones lo llamó papá, le dijo adiós y también gracias…. Hasta en su viaje a la eternidad, Fidel continúa dando lecciones de grandeza.

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