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Una voz suave se funde en el alma de una mujer, amante de la vida y la emancipación.

A Vilma Espín Guillois, la conocí por referencias de mi madre, entonces dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en Güines, y quien tuvo el placer de conocerla de cerca durante su labor como técnica en prevención y trabajo social.

Me hablaba de un ser excepcional, que se entregó por entero a la autonomía de las féminas y que a muchos sedujo con su manera de luchar contra las desigualdades.

Y es que la impronta de Vilma está presente en las actuales generaciones para defender el derecho de la población femenina al trabajo, a ser dueña de su salud sexual y reproductiva, y participar con carácter protagónico en la vida económica, política y social del país.

Hoy la mujer tiene otra forma de ver la realidad, por el espacio que ocupa en la comunidad, al desterrar los rasgos de discriminación que durante siglos prevalecieron para humillarla y lastrar su imagen.

Sin embargo, el hecho de que en la actualidad tenga voz y voto, que se crezca ante cada tarea y le imprima un sello particular, hace que gane conciencia de género y se eduque bajo los principios de la igualdad en una sociedad equitativa.

Aun cuando algunas mujeres son reservorios de expresiones machistas, sobresalen aquellas que en su escenario laboral son el resultado de más de medio siglo de Revolución.

Por fortuna ellas son imprescindibles en la actualización del modelo económico cubano y están dotadas de una sensibilidad especial para atender a los hijos, ser buena esposa y amiga.

El valor y la sencillez que caracterizan a las mujeres hacen gala de cuánto han podido hacer desde antaño cuando defendieron la libertad de este país en la manigua o cuando lucharon contra los males de la República hasta protagonizar importantes acciones para alcanzar el triunfo de 1959.

Ahora tienen el placer de asumir diversos roles y como lo hicieron Mariana, Vilma, Celia y otras, no cejan en el empeño de mantenerse en la trinchera del deber.

El legado de estas legendarias féminas está vigente en la mujer mayabequense que labora en un centro científico, en el campo, presente en la maestra, la doctora, la constructora o la enfermera que desde cada puesto de trabajo enfrenta la vida con optimismo.

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Categoría: Crónicas, reportajes y entrevistas
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