Crónicas, reportajes y entrevistas

El amor es un no sé qué, que viene de no sé dónde y acaba no sé cómo. El amor no tiene cura pero es la mejor medicina para todo. El amor es la más injusta de las emociones, no te deja vivir   pero al mismo tiempo te impide morir, nace de nada y muere de todo.

Las historias de amor también las escriben hombre y mujeres que por amor realizan hazañas y hacen de la entrega y el altruismo algo cotidiano. Así es la historia del doctor Javier a quien el deber lo llamó para partir hacia Haití justo cuando estaba por llegar el mayor fruto de su amor con Claudia, el pequeño Diago.

“El amor, madre, a la patria

no es el amor ridículo a la tierra,

ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

es el rencor eterno a quien la ataca” 

Cuentan que desde bien temprano antes de la salida del sol el pueblo colmó la carretera, pocas veces hubo tanta ansiedad en los rostros, tanta esperanza en la mirada. Por fin héroes de carne y hueso con barbas y fusiles eufóricos  y con la victoria en cada consigna pasaban en caravana, la caravana de la libertad.

El alborozo, la estridencia de las carcajadas infantiles anunciaban a gritos que era una fiesta de niños. La celebración lo justificaba. El proyecto Las Primeras Manos está de cumpleaños en estos días mágicos de diciembre.

Por estos días, muchas son las emociones que vivimos quienes tenemos el privilegio de reseñar el sentir de un pueblo por su líder. Expresiones de compromiso, la nostalgia por la ausencia, el creerlo eterno, el ejemplo, su legado, la historia.