Crónicas, reportajes y entrevistas

Mayabeque, Cuba__ Celia Hernández López, la única mujer que cortó a mano más de un millón de arrobas de caña para las zafras azucareras, confiesa que Celia Sánchez Manduley era intachable, humanitaria, social y revolucionaria.

Para las cubanas la sensibilidad tiene nombre de mujer, más allá del tiempo pervive su existencia y sigue siendo entre nosotras Vilma Espín, la incansable y luchadora. Es una verdadera fiesta su onomástico y más en este instante en que la primavera nos convida a celebrar un cumpleaños más de una de sus grandes tareas la creación de los círculos infantiles.

Mamá ahora si tengo un tesoro en el teléfono, así me dijo entusiasmada mi hija Adriana y sin darme tiempo para preguntar siguió hablando. Me sentí en las nubes cuando una compañera de aula pasó para mi móvil una aplicación que guarda más de 300 libros, no lo podía creer,  tenía cientos de miles de páginas guardadas en el pequeño espacio de mi celular.

El amor es un no sé qué, que viene de no sé dónde y acaba no sé cómo. El amor no tiene cura pero es la mejor medicina para todo. El amor es la más injusta de las emociones, no te deja vivir   pero al mismo tiempo te impide morir, nace de nada y muere de todo.

Las historias de amor también las escriben hombre y mujeres que por amor realizan hazañas y hacen de la entrega y el altruismo algo cotidiano. Así es la historia del doctor Javier a quien el deber lo llamó para partir hacia Haití justo cuando estaba por llegar el mayor fruto de su amor con Claudia, el pequeño Diago.

“El amor, madre, a la patria

no es el amor ridículo a la tierra,

ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

es el rencor eterno a quien la ataca”