El Registro de la Propiedad de Quivicán atesora en sus archivos inscripciones de terrenos e inmuebles, situados en locaciones aledañas a esta demarcación, que datan del año 1880.

Hace 135 abriles asentaron el primer libro que recoge las propiedades reconocidas en aquel entonces.

Una casa de tabla y tejas, ubicada en la Calle Isabel II, actual Calle 19, a nombre de Jacinta Lugo, una morena libre, fue la habilitación que marcó la apertura del compendio, que aún se conserva con celo en esta institución.

El decursar del tiempo no ha impedido que las huellas de la historia sellen con tinta un valioso archivo, que verdaderamente marca la historia antigua, pero no olvidada del patrimonio local.

En San Felipe, locación adyacente a Quivicán, el encabezamiento lo marcó un potrero llamado San Pablo, a nombre de Don Francisco González Arango, aunque no se sabe exactamente cuándo fueron ocupados los terrenos la propiedad fue inscrita el 30 de abril de 1880.

La Salud fue otro poblado que tuvo sus asentamientos en los libros destinados a dar fe de las posesiones. Esta literatura apenas se puede examinar, puesto que su deterioro ha sido imposible de frenar.

Yarelis Mesa Arcia, registradora principal del archivo, comenta que el manejo de los textos debe realizarse con sumo cuidado, ya que en sus manos se entreteje la historia forjada en aquel entonces Bejucal, y que hoy muestran sin añejo padecer un rejuvenecido recuerdo de lo que fueron las primeras posesiones en esta parte de la isla, allá por el siglo XIX.

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