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Decimos Bejucal y el término charanga se presenta identificativo de una ciudad, que asiste cada año a lo creativo de su gente en monumentales carrozas, siempre ante el misterio de su interior.

Las Charangas de Bejucal, asociadas a la Misa del Gallo, del 24 de diciembre, no distinguen entre raza, sexo, edad, ni profesión. Son el pueblo todo, la fiesta de la música, la danza, el teatro y la artesanía.

Primero fueron las dotaciones de esclavos, cantándoles plegarias a sus orishas, danzando alrededor de la parroquia. Al paso de los años, aparecieron los bandos azul y rojo: La Musicanga y Los Malayos y para los inicios del Siglo XX, La Ceiba de Plata y La Espina de Oro, con el alacrán y el gallo como sus respectivos estandartes.

De carrozas tiradas por bueyes e iluminadas con carburo, las Charangas de Bejucal han devenido en escenarios gigantescos con la imaginación como protagonista y el repicar inseparable de tambores para que bailen otra vez La Macorina, El Yerbero y la Boyera, entre otros personajes nacidos del ingenio popular.

Bejucal vive orgulloso de sus charangas, expresión de una cultura centenaria, que no muere. (LHS)

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Categoría: Estampas de Mayabeque
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