Adrinada Fajardo Pérez, una joven madruguera que decidió defender y crecer junto al punto cubano. Con 15 años conoce la esencia misma de la improvización, es lo que prefiere hacer, lo que ama.
Un buen improvizador debe estudiar, preperarse, dedicarle el tiempo necesario a una de las tradiciones culturales más raigales en el país.


