Imprimir

Federico Arístides Soto, acogió su apelativo de pequeño: el Tata, y como apellido el de la villa que le vio nacer y crecer entre tambores y fiestas religiosas, para agasajar a Changó.

Descargar

Compartir / Share

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter
Categoría: Culturales
Visitas: 234