Federico Arístides Soto, acogió su apelativo de pequeño: el Tata, y como apellido el de la villa que le vio nacer y crecer entre tambores y fiestas religiosas, para agasajar a Changó.
DescargarFederico Arístides Soto, acogió su apelativo de pequeño: el Tata, y como apellido el de la villa que le vio nacer y crecer entre tambores y fiestas religiosas, para agasajar a Changó.
Descargar