Naciones Unidas_ El secretario general de la ONU, António Guterres, aseguró hoy en una reunión de alto nivel de la Asamblea General, que el cese completo y verificable de los ensayos nucleares es un pilar vital para un mundo libre de esas armas y más seguro para todos.

Guterres demandó todos los esfuerzos posibles para lograr la inmediata entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE), negociado hace más de 20 años.

Al restringir el desarrollo y la mejora cualitativa de las armas nucleares, ese tratado constituye una poderosa barrera contra los Estados que podrían tratar de fabricar y utilizar o adquirir esos dispotivos, recalcó.

Pero que no haya entrado aún en vigor, impide su plena implementación y socava su permanencia en la arquitectura de seguridad internacional, lamentó el titular de la ONU.

En ese sentido, reiteró el llamamiento hecho cuando lanzó su agenda de desarme para los ocho Estados cuyas ratificaciones se requieren para que el TPCE entre en vigor.

Todos debemos dar la bienvenida a la sólida norma contra los ensayos nucleares desarrollados desde el final de la Guerra Fría, incluso a través de la moratoria voluntaria implementada por la mayoría de los Estados que poseen esos destructivos artefactos, apuntó.

El impacto catastrófico de las pruebas nucleares ha tenido profundos efectos en el medio ambiente, la salud humana, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico, recordó el diplomático portugués.

Las más de dos mil pruebas nucleares efectuadas en el planeta han afectado a comunidades enteras -destacó-, desde los residentes de Semipalatinsk y la estepa de Kazajstán, hasta los isleños del Pacífico Sur y la gente de Maralinga Tjarutja, en el sur de Australia,

Según precisó Guterres, esto incluye algunas de las comunidades más vulnerables del mundo en algunas de las áreas más frágiles del planeta desde el punto de vista ambiental.

El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares se negoció en la Conferencia de Desarme en Ginebra y fue aprobado por la Asamblea General el 10 de septiembre de 1996.

Sin embargo, aún no ha entrado en vigor a pesar de abrirse para la firma y ratificación hace 22 años.

Para que se convierta en ley requiere que lo ratifique alguno de los ocho países con capacidad nuclear: China, Egipto, India, Irán, Israel, Pakistán, Corea del Norte y Estados Unidos.

Hasta la fecha, el instrumento cuenta con 183 firmas y 166 ratificaciones.

 

 

 

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