La Habana: Al fin llegó el 16 de noviembre. La capital de Cuba celebra hoy sus 500 años de fundación y el cielo brilló en tributo a ello con un magnífico espectáculo de fuegos artificiales, publica Prensa Latina.

Tal como lo presagió un año atrás el Historiador de La Habana Eusebio Leal Spengler, bajo una fina llovizna la Ciudad Maravilla celebró la llegada de su medio milenio con la tradicional vuelta a la ceiba.

En aquel entonces cuando la urbe festejaba sus 499 cumpleaños, Leal Spengler pidió a la providencia que en igual fecha y hora otorgara a los cubanos la dicha de reunirse allí.

Y aunque no estuvo físicamente de pie junto al frondoso árbol, con su andar pausado y oratoria pulida, su profecía se hizo realidad en la apertura de un nuevo año para la capital de todos los cubanos.

La tradicional ceremonia reunió a cientos de visitantes y citadinos en el sitio donde se ofició la primera misa y el primer cabildo en la villa San Cristóbal.

Las palabras del profesor titular del Colegio universitario San Gerónimo de La Habana, Félix Julio Alfonso, rememoraron al ilustre erudito, creador de esa utopía maravillosa que es la ciudad restaurada, conservada, limpia y hermosa. “Aquí estamos contigo, Eusebio, junto a la obra inmarcesible que durante más de medio siglo tú has realizado para ennoblecer la ciudad y con ella a Cuba”, expresó Alfonso al recordar al ser inseparable del magnífico ritual.

El intelectual rememoró a la ciudad de poetas y románticos, de vegueros, de héroes, gente humilde, mestiza, testigo de innumerables hechos históricos, madre de cientos de barrios que configuraron la nueva fisonomía urbana de la capital.

Reiteró el agradecimiento a la gestión sobresaliente de la Oficina del Historiador que bajo el liderazgo de Emilio Roig y Leal Spengler lograron el prodigio de mantener su centro histórico declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. En su alocución el académico resaltó también la belleza de la urbe, la iluminación de sus avenidas, las nuevas viviendas, escuelas y centros de salud y recreo construidos en beneficio de sus habitantes.

La Habana crece, vive, canta, baila, sueña. Ni amenazas ni bloqueos pueden quebrantar la voluntad y alegría del pueblo ese que innumerables veces acude a plazas para dar su apoyo a la Revolución y a Fidel, resaltó.

Antes de concluir, Alfonso, incentivó a los habaneros, originarios y establecidos, a no detenerse en este 500 aniversario, y verle como un punto de partida para alcanzar nuevas realizaciones, un desafío permanente para la imaginación y la utopía por una ciudad mejor.

Minutos después el cielo se iluminó con fuegos artificiales, magnífico espectáculo, pues desde la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña trajo la euforia y alegría del esperado 500. (LHS)

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