Dicen que la muerte se ha llevado a Fidel, al hombre de mil batallas, al invicto comandante en jefe, el guÃa de la Revolución Cubana, el mismo Fidel que asaltó el Moncada, que vino en el Granma, que luchó en Girón, que dio al pueblo de Cuba la dignidad ultrajada durante años.
El mismo Fidel que llegaba primero que los huracanes, el mismo que fue absuelto por la historia y convertido por esta en el lÃder de una nación y ejemplo para el mundo.
Muchos son los hombres y mujeres que hoy lloran su partida, muchos son los que esta mañana de sábado, al conocer la noticia, dada en horas de la noche de ayer,  lamentan que no esté ya entre nosotros, con su pensamiento   certero, con su visión de  futuro, con su preocupación eterna por un porvenir mejor.
Fidel, el invicto Comandante en Jefe, está hoy en otra dimensión, en ese sitio solo reservado para los grandes, para quienes como él, supieron poner la vida al servicio de los demás.
Dicen que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, por eso nunca será cierta su partida, por eso el pueblo de Cuba seguirá sabiéndolo vivo y multiplicado, porque tomando una frase suya, si en el pueblo hay muchos Camilos, también hay y habrá por siempre muchos Fidel.









