El rostro presente de Quivicán lleva impreso en sus rasgos la huella de la presencia, el timbre de su voz, los colores de los sueños que animó Fidel.
El rostro presente de Quivicán lleva impreso en sus rasgos la huella de la presencia, el timbre de su voz, los colores de los sueños que animó Fidel.