Cuentan que pasaba de la media noche cuando llegó el amigo, era la primera y obligada parada de Fidel y allí esperaba impaciente el Guerrillero, otra noche de complicidad, de conspiración y de estrategias, de ideas, de solidaridad y así en la madrugada del 1ro de diciembre firmaban la declaración de Villa Clara, el Comandante en Jefe y el Primer Comandante de la Sierra.

 

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