La muerte es inconcebible, el deceso de Fidel aglutina a todo un pueblo que se resiste a ello. Ana Rosa Arrazcaeta pobladora de Batabanó vio la luz el 26 de julio de mil 943 en un hogar de gente humilde, de ahí su vocación revolucionaria.
La muerte es inconcebible, el deceso de Fidel aglutina a todo un pueblo que se resiste a ello. Ana Rosa Arrazcaeta pobladora de Batabanó vio la luz el 26 de julio de mil 943 en un hogar de gente humilde, de ahí su vocación revolucionaria.