Imprimir

Mayabeque, Cuba - La Crisis de Octubre representa uno de los episodios más recordados de la guerra fría. Durante una semana de octubre de 1962 el mundo estuvo atento ante los acontecimientos  que se suscitaban en el archipiélago.

El 8 de enero de 1959 Fidel Castro y el Ejército Rebelde entraron victoriosos a La Habana. Era el comienzo de la segunda etapa de la Revolución Cubana a un centenar de kilómetros de la gran nación anticomunista por excelencia: Estados Unidos.

No parece que el incipiente castrismo mostrase de inicio demasiado entusiasmo en entregarse a la URSS. Los primeros meses de la Revolución señalan más bien un esbozo de equidistancia entre ambos frentes. Ahora bien, tal cosa era imposible. Por si misma, Cuba no estaba en condiciones de oponer resistencia alguna a la superpotencia americana…

La invasión por Playa Girón y la posterior derrota de los mercenarios sufragados por Washington llenó de impotencia a la Casa Blanca. Las relaciones cubano-norteamericanas se degradaron hasta la ruptura total y más allá: la puesta en acción del pernicioso bloqueo económico y financiero, cuyas consecuencias desde ese entonces, fueron onerosas para la población cubana.

Octubre de 1962. A mediados de mes aviones espía de EEUU toman fotos que muestran el emplazamiento de misiles de alcance medio con capacidad nuclear en territorio cubano. Como parte de la defensa del país Cuba fue apoyada por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la preocupación  yanqui  condujo a amenazas y posiciones de fuerza.

Entre el 22 y el 28 de octubre de 1962 las tensiones crecieron, algunos vaticinaron el inicio de la tercera guerra mundial.

En correspondencia Kennedy exigió de forma inmediata la retirada de los misiles bajo la amenaza explícita de la guerra. La Unión Soviética aceptó, aunque con una condición. Exigió de EEUU el compromiso norteamericano de la no invasión futura al archipiélago.

Cuba mantuvo sus posiciones de principios en todo momento y con la mayor firmeza, su prestigio y su moral. Aunque la crisis fue conjurada y los Washington se comprometió a cumplir con la solicitud soviética, la sostenida agresividad contra la Revolución evidenció que la seguridad del país no podía confiarse a la buena fe del imperialismo.

La situación obligó al Estado cubano a mantener unas fuerzas armadas de gran envergadura y moderno equipamiento, aseguradas por una sólida infraestructura en un volumen capaz de asegurar la vida y la actividad de las tropas en tiempo de paz, su despliegue estratégico y una lucha prolongada en tiempo de guerra.

 

Compartir / Share

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter
Categoría: Noticias Provinciales
Visitas: 79