Mayabeque, Cuba_ Incorporar a la cotidianidad prácticas de gestión ambiental con producciones más limpias es el objetivo del uso de la lombricultura en el Instituto de Investigaciones Hortícolas Liliana Dimitrova, de Quivicán, como una alternativa para el manejo ecológico de los residuos.
Según datos publicados en un boletín de la entidad implementan hace alrededor de dos años un área de obtención de humus de lombriz a pequeña escala, compuesta por tres camas o canales de hormigón y acero.
Desde entonces la cosecha del fertilizante ascendió a unas 14 toneladas anuales, para satisfacer en el centro la producción de plántulas en cepellones. La materia orgánica es el excremento vacuno, aunque evalúan la posibilidad de utilizar otros residuos sólidos.
Este logro es gracias a la labor del auxiliar de investigación agropecuaria Juan Echazábal Álvarez, principal responsable de la actividad.
Según estimados de la Liliana Dimitrova debe cosecharse humus de lombriz al menos cinco veces al año, cada 80 días aproximadamente. La especie para estos fines es la Eisenia foetida, conocida como Roja Californiana.
Como parte del seguimiento de la estrategia ambiental del instituto, la atención al área de lombricultura es una tarea priorizada. Su práctica se
recomienda a los productores como requisito para la obtención de alimentos con mayor calidad.
El humus de lombriz es uno de los mejores abonos orgánicos, posee un alto contenido en nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio, elementos esenciales para el desarrollo de las plantas. Además tiene altas posibilidades de comercialización en el mundo por sus resultados.


