Mayabeque, Cuba_ El cultivo de las solanáceas, una familia de importancia a nivel mundial entre ellas la papa, tomate, pimiento y berenjena, tiene impacto en la agricultura cubana desde la visión del Instituto Hortícola Liliana Dimitrova de Quivicán.
Esta plantación se valida a partir del 2012 en sus áreas y en la de algunos productores de la Isla.
La variedad se recomienda para campo abierto y posibilidad de siembra todo el año. Además propicia que los frutos queden cubiertos por el follaje, evitando el golpe de sol, con un ciclo de 161 días.
Hay que considerar el clima, la salinidad de los suelos y las plagas para su efectividad, según confirma un boletín del instituto científico.
La berenjena de verano tiene buenos resultados en áreas de la Liliana Dimitrova y en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Nicomedes Corvo, ambas del municipio de Quivicán y desde el 2002 con el campesino Pedro Ariel Beltrán. También está presente en la CCS Fortalecida Álvaro Reinoso Valdés, de Güira de Melena, provincia de Artemisa.
La variedad Larga de Verano aparece en el Registro oficial de comerciales, e inscrita por el Ministerio de la Agricultura.
El Instituto Hortícola Liliana Dimitrova distribuye 82 kg de semilla básica a las empresas del país en los últimos cuatro años.
En el Fórum de Ciencia y Técnica del municipio en el 2003 y 2005 presentaron el cultivo, alcanzó la categoría de destacado y a nivel provincial mención.
La investigación formó parte de una tesina de la especialidad de Horticultura titulada: “Caracterización de variables fenológicas, morfológicas, productivas y de postcosecha, de dos nuevas líneas de berenjena para campo abierto”, defendida en noviembre de 2014 y aparece en distintas publicaciones.









