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No por esperada, la noticia dejó de sorprenderme, este domingo casi al filo de la medianoche una llamada telefónica confirmaba que el reconocido expelotero de Mayabeque Romelio Martínez Hernández fallecía, víctima de un paro cardíaco. 

El gordo como lo llamamos quienes tuvimos el privilegio de contar con su amistad destacó por sus cualidades humanas, sencillez, humildad, amor a su deporte, el béisbol y sentido de pertenencia con su terruño.

Era habitual verlo en el estadio Mario Pedroso de su natal Bejucal, ayudando al equipo local primera categoría, cumpliendo funciones como chequeador de la Serie Nacional o conduciendo a Los Huracanes de Mayabeque en la campaña 55 donde tuvo esa responsabilidad.

Siempre sonriente, así prefiero recordarlo conectando esos jonrones  que sumaron 370 en su carrera y le llevaron a la excelente frecuencia de 12,84 vuela cercas por  veces al bate.

Varias son las anécdotas de los jonrones de Romelio, si uno rompió un televisor dentro de una casa, otro cayó encima de un cake, en fin cuando se hable de grandes sluggers en Cuba, el hombre de Bejucal tiene un sitio reservado.

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Categoría: Deportivas
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