Un ¡Viva Céspedes! en boca de Jacinto Valdés, popular guarachero, sorprendió a los españoles presentes en la sala. Era la víspera de lo que la historia de Cuba recordaría como los hechos del Teatro Villanueva. Al día siguiente, viernes 22 de enero de 1869, el lugar se iluminaria con los colores de la enseña nacional.
La representación de aquella noche de Perro huevero aunque le quemen el hocico”, desataba las pasiones independentistas, inesperadamente un personaje exclamó: ¡Viva la tierra que produce la caña! Y el público simpatizante de la independencia nacional que apoyaba la lucha revolucionaria iniciada por Céspedes en la Demajagua el 10 de octubre de 1868, pletórico de fervor revolucionario, dio vivas a Cuba libre.
La represión del régimen colonial no se hizo esperar, el cuerpo de voluntarios al servicio de las autoridades españolas, decidió desatar la violencia. Fuertemente armados irrumpieron en el interior del local, golpeando y disparando a mansalva, con lo que lograron desalojar el teatro, con un saldo de tres muertos y varios heridos.
Testigo airado del crimen es el joven José Martí, por allí vivía su maestro Mendive, el adolescente ve como agreden su casa, como lo detienen por sospechoso de promover los sucesos, entre la confusión, Leonor, la madre va en su busca, al día siguiente circula el único numero de una revista patrocinada por el amado mentor: La patria libre, en ella se publica el fogoso poema Abdala, con una aclaración en mayúscula, ESCRITO PARA LA PATRIA.
Cada 22 de marzo se celebra el día del teatro cubano y se recuerda el lamentable hecho, en lo que llaman Jornadas Villanuevas, en recordación de aquella histórica sala y se entrega el premio de igual nombre.









