Imprimir

Se refiere a las regiones de América donde se hablan lenguas latinas, específicamente español, francés y portugués. La región comprende más de veinte millones de kilómetros cuadrados de superficie, que corresponden aproximadamente al 13,5% de la superficie emergida del planeta.

Por su extensión, América Latina presenta una gran diversidad geográfica y biológica. En ella se encuentran prácticamente todos los climas del mundo y es el hogar de numerosas especies animales y vegetales. Cuenta también con algunos de los mayores ríos del mundo e importantes recursos alimenticios, energéticos y minerales, entre los que destacan sus yacimientos de petróleo, cobre, litio y plata.

El término fue utilizado por primera vez en París en 1856 en una conferencia del filósofo chileno Francisco Bilbao y, el mismo año, por el escritor colombiano José María Torres Caicedo en su poema Las dos Américas.

Desde México a Argentina los países latinoamericanos forman una comunidad de naciones, hermanadas en muchos casos por un mismo idioma, el español, unas tradiciones culturales comunes y una evolución histórica convergente. Pero, más allá del idioma, la historia ha forjado un destino común incluso para aquellas áreas que, como Brasil y las Antillas francófonas, hablan lenguas latinas distintas del español. No en vano, el proceso emancipador americano se extendió, sin conocer fronteras, por el nuevo mundo, no solo con el ideal de independizarse de las lejanas y opresoras metrópolis europeas, sino también con el sueño de forjar una nueva nación. Sin embargo, diversos factores confluyeron en el fracaso del ideal bolivariano de unión en pie de igualdad de todos los pueblos. 

En primer lugar, la diversidad geográfica de este gran continente en el que están presentes, como un mosaico todos los climas, vegetaciones y paisajes que se pueden encontrar en nuestro planeta. Por otra parte, no podemos olvidar la pluralidad étnica y la riqueza cultural que caracterizó a la América precolombina, ni la fuerza que fueron tomando los particularismos tras los procesos de emancipación en cada país, en especial debido al auge de los regímenes militares que esgrimían un acérrimo nacionalismo como estandarte de legitimidad.

Sin embargo, hoy, en las fronteras del cambio del milenio, la generalización de las formas democráticas en casi todo el continente, así como la voluntad de afrontar conjuntamente los retos que plantea un sistema económico que funciona cada vez más como un único mercado a nivel mundial, sin olvidar el creciente sentimiento de solidaridad continental, son señales inequívocas de que Latinoamérica ha de ser dueña de su futuro.

El término «Latinoamérica» tiene un sentido de supra-nacionalidad respecto de los estados-nación. Dicho sentido supra-nacional confluye en diferentes iniciativas comunes que tienden a la formación de organismos políticos que lo articulen, como la Comunidad Sudamericana de Naciones actualmente constituida en UNASUR/UNASUL y en pleno proceso de aprobación a nivel de tratado por los congresos respectivos. La Unidad Latinoamericana es un concepto político-cultural extendido por América Latina anterior a los tiempos de la independencia, y que debe ser distinguido claramente del panamericanismo.

Partidos políticos, sectores sociales, intelectuales y artistas de las más diversas extracciones han expresado reiteradamente su adhesión a las más diversas formas de unidad latinoamericana, desde organizaciones supranacionales como la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) hasta instancias de coordinación política como la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL), culturales como la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) o sectoriales que adoptan la forma de uniones latinoamericanas.

Las similitudes históricas y culturales de los pueblos latinoamericanos han llevado a crear la idea de América Latina como una patria grande común. El plan de regularización de inmigrantes procedentes de países fronterizos iniciado por Argentina en 2006 lleva el nombre, precisamente, de Patria Grande.

En Febrero de 2010 nace la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) sin presencia de Estados Unidos ni Canadá, como realización de un sueño largamente acariciado. 

Derivado de la idea genérica de unidad latinoamericana se han desarrollado proyectos e instancias políticas de integración de las naciones latinoamericanas. Estos proyectos han tomado cuerpo principalmente en la ALADI, pero también en diversos proyectos de integración física, logística y cultural y se han expresado en un cuerpo teórico particular acerca del proceso de integración.

En el marco de la integración latinoamericana se han desarrollado también experiencias más o menos exitosas de integración subregional, como el Mercosur, la Comunidad Andina, el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA), que ha llevado a la teoría de la integración latinoamericana a sostener distintos modelos de interrelación entre los procesos de integración subregional, latinoamericano y continental.

En Norteamérica, México es el único miembro latinoamericano del TLCAN y es observador en las 3 principales agrupaciones latinoamericanas de Centro y Sudamérica.

En los últimos años, sobre todo en la última década, los gobernantes de los países latinoamericanos han dado pasos firmes y se han pronunciado a favor de una aceleración en la integración regional.

La mayor parte de la población en América Latina está compuesta por jóvenes, menores de 25 años. Aunque la esperanza de vida media varía entre los 70 y 80 años de edad en la mayoría de los países, son excepción Argentina, Chile, Cuba y Uruguay, incluyendo también la provincia canadiense de Quebec y el territorio francés de ultramar de San Pedro y Miquelon, donde los adultos superan a la población juvenil. 

El envejecimiento es progresivo en los demás países dependiendo de la mejora de las condiciones económicas. Esta alta tasa de población juvenil se debe a la alta natalidad debida a los matrimonios a edad temprana y la poca difusión de los métodos anticonceptivos.

América Latina se caracteriza por ser una de las zonas más urbanizadas del mundo, donde cerca del 78% de la población vive en contextos urbanos, en particular en países como Argentina, Uruguay o Chile, con cerca del 90% de la población urbana.

Sin embargo, es importante considerar que los criterios para determinar lo urbano difieren de un país a otro, así por ejemplo, mientras en Venezuela y México se considera urbana a toda aglomeración de población con 2.500 o más habitantes, en países como Argentina, Colombia o Bolivia es considerada urbana una aglomeración de 2.000 habitantes; en Ecuador y Costa Rica se considera urbano a los centros administrativos de provincias y cantones, y en Nicaragua a aglomeraciones de 1.000 habitantes, siempre que cuenten con características urbanas como electricidad y comercio.

La población urbana latinoamericana se caracteriza por concentrarse en grandes áreas metropolitanas, como por ejemplo, São Paulo, Ciudad de México, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bogotá, Lima o Santiago de Chile las cuales han experimentado grandes flujos migratorios desde las áreas rurales y desde las ciudades menores, al menos desde comienzos del Siglo XX. En contraparte, en algunos países, como Guatemala, Honduras o Haití, más de la mitad de la población es rural.

Compartir / Share

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter
Categoría: Valor agregado en español
Visitas: 1691