Mayabeque, Cuba: La Primera Ley de Reforma Agraria se firmó un 17 de mayo del año 1959  en La Plata, Sierra Maestra, zona montañosa ubicada al sur del oriente cubano. Esta transformación benefició a más de 100 mil familias campesinas y asestó un golpe letal al latifundio.
Al cumplirse hoy 60 años de ese histórico hecho, obra del inolvidable Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es importante recordar algunas frases pronunciadas en su discurso, el 26 de julio de ese mismo año: “Al campesino no solo se le negaba la tierra, al campesino se le negaba hasta la educación, al campesino se le negaba hasta la oportunidad de aprender a leer y a escribir. Al campesino no se le privaba solo del derecho a la tierra, ¡se le privaba hasta del derecho a la vida! “.
Con estas sentidas y emotivas palabras el lÃder de la Revolución Cubana describÃa el estado deplorable en que vivÃan los campesinos cubanos antes del Primero de enero de 1959.
Gracias a la firma  de la Primera Ley de Reforma Agraria, las tierras de Cuba comenzaron a pasar a manos de sus verdaderos dueños y se materializaba uno de los postulados de La Historia me Absolverá.
La reforma agraria mejoró las condiciones de vida de las masas campesinas, dio validez  real al principio de que la tierra debe ser de quien la trabaja, respondÃa a una necesidad histórica.
Sin reforma agraria no podÃa haber diversificación de la producción, ni desarrollo económico, ni erradicación del desempleo, la miseria y el analfabetismo.
Finalmente se determinó que ningún campesino pagase renta por las tierras que trabaja con su esfuerzo y el de su familia.
Más de 100 mil campesinos recibieron el tÃtulo de propiedad de la tierra, lo que posibilitó que a partir de ese momento disfrutaran libremente del producto de su trabajo.
Como respaldo jurÃdico de la firma de la ley se crea el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), de Cuba, importante organismo creado para ejecutar las polÃticas económicas y sociales relacionadas con la legislación. (IVP)









