Mayabeque, Cuba: Una foto satelital anunció al mundo esta semana que la tierra comenzó a verse más verde desde las alturas. La noticia no puede ser mejor, hay mucha gente que apuesta todo para que los seres vivientes dispongamos de un espacio común que le abra las puertas a la esperanza.

Gaby, la niña de tres años. Foto: Autor

De continuar la irracionalidad industrial de las grandes potencias económicas muy poco tendremos que contar en el futuro.Cada acción a favor de respetar el medio ambiente, forma parte de esos momentos individuales o colectivos que conducen a preservar el planeta tierra. Por eso aprecié mucho el gesto de Gaby, una niña de tres años que de cuando en cuando, con el permiso de su madre, le hecha agua a las matas del patio con su regadera de juguete.

Recordé a su vez, el texto con el que en mil 854 el jefe de las tribus de los antiguos pobladores del noroeste de Estados Unidos, Noeh Sielth, respondió a la oferta del Presidente Franklin de comprar sus tierras y trasladar a toda su gente a una gran reserva, lo que suponía el destierro para todos los miembros de las tribus indias. En uno de sus párrafos decía “cada aguja brillante de los abetos, cada brizna de hierba en la pradera, cada gota de lluvia, cada claro entre los árboles, cada criatura de la tierra es sagrada para mi pueblo”.

El jefe de las tribus del noroeste de Estados Unidos, Noeh Sielth. Foto: Archivo

Fue una respuesta contundente en tan lejana fecha, ojalá poder contar hoy, cuando estamos celebrando el Día Mundial del Medio Ambiente, con muchos Noeh capaces de defender con valentía y extrema claridad el entorno donde habitamos

De alguna manera, cuando Gaby levantó su pequeña regadera para echarle agua a las matas del patio, dio vida a lo dicho hace más de 165 a una de las frases más conmovedoras de la historia del ecologismo, porque transmite el enorme respeto y el inmenso amor por la naturaleza.(adm)

 

 

     

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