Tras nueve meses de ansiosa espera nació Rolando Cruz pero su llegada se convirtió en un acontecimiento dramático para la familia por la gravedad de su madre.
En el Hospital Materno Piti Fajardo, de Güines,  médicos y enfermeros luchaban por salvarla, cuentan pero era precisa una donación de sangre que rápidamente llegó en el gesto solidario de un hombre que al saber de la urgencia extendió su brazo.
Asà fue como le salvaron la vida a la mamá de Rolando, quien creció feliz junto a ella y al conocer la historia aun siendo pequeño juró que al crecer se convertirÃa en donante voluntario de sangre.
Tener consciencia de que ese acto de extrema nobleza puede además llenar de felicidad a una familia y ayudar a que un corazón siga latiendo eran razones más que suficientes para estar dispuesto a ser uno de esos hombres y mujeres que por cientos en Cuba salvan vidas.
Y es el 14 de junio la fecha escogida a nivel mundial para reconocer a los donantes voluntarios de sangre en homenaje al patólogo sueco Karl Landsteiner, descubridor de los grupos sanguÃneos.
Hoy es entonces el dÃa de todos los que comparten su sangre en favor de la vida como Rolando. Él no sabe a quién salva, la identidad no importa cuando existe la seguridad de que en cualquier parte hay vidas que no se perdieron gracias a él. (BSH)









