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Vilma Espín, perfumó  la sierra y el llano  de un aroma  imperecedero, el de su legado,  aunque sabemos  de su partida hacia la eternidad  nos acompaña  siempre la calidez de su sonrisa tenue y amorosa,  y seguimos  aún enamorados  del vuelo de sus manos, de su gracia, su sencillez y su belleza.

De las huellas de hombres y mujeres que a través de los años han ofrecido hasta su vida por el bienestar del pueblo,  está marcada la Historia de Cuba.

Son tantos que sería imposible  nombrar a todos, pero Vilma está entre los  imprescindibles no solo por su denuedo  por  mantener esta Revolución que hoy nos acoge, sino por  que puso en lo más alto  el valor y la importancia de las féminas  en la sociedad.

Profesionales, artistas, mujeres  de la más  humilde condición  celebran desde  su labor creativa, desde se corazón o del recuerdo el nacimiento de la flor  más universal de la Revolución como la llamaría  su compañera de luchas  y autora del libro del mismo nombre La doctora Ligia Trujillo quien desde, sus páginas  insta a los jóvenes a ver en Vilma un ejemplo de valores e integridad.

La recuerda  con los ojos humedecidos  y  con  agradecimiento eterno Digna Tomasa Escalona Cisneros  mujer negra y pobre, en los albores  del triunfo de la Revolución , quien recibió  su  mano auxiliadora, la que cambió radicalmente su vida y la de sus 4 hijos quienes agradecen  también hoy la Revolución con importantes y útiles carreras universitarias.

Perpetúan su imagen artistas de la plástica  y otros que la pintan desde el  poderoso sentimiento que albergan,   como  el dibujo  que  sobre   ella hiciera   Antonio Guerrero, Toni.

Celebran  también la plena existencia de Vilma Espín  como conductora principal de las acciones políticas y estatales que materializaron  el acceso pleno de la mujer cubana a sus derechos,  escritores y poetas  como   güinera y mayabequense, orgullosamente nuestra Dra.  Felicia Hernández Lorenzo con  estos preciosos versos,  los que tituló Legado:

En desvelo y madrugada
supiste de la contienda
y supiste de la senda
que condujo a la alborada
__guerrillera enamorada
del vuelo de un colibrí__

Nos dejas, mujer, aquí
todo el bien de tus empeños
para realizar los sueños
más hermosos de Martí.

El suave olor de las orquídeas, el elegante colorido de las buganvilias  y el verdor de los helechos que tanto amaba, unido a la lealtad de un pueblo enamorado   hacen que cada  18 de junio, a propósito de su partida hacia la eternidad, los cubanos  le rindamos  homenaje, a la flor imprescindible de la Revolución: nuestra Vilma Espín Guillois. (BSH)

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Categoría: Mayabeque
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