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“Esto va bien”, fueron las últimas palabras del Lugarteniente general Antonio Maceo y Grajales a sus compañeros de armas, cuando un balazo en la cara lo hizo desplomarse de su cabalgadura y espiral, al cabo de un minuto en la finca de San Pedro.

Murió, quien desde la condición de soldado, alcanzó el grado de general durante la Guerra de los Diez Años, el protagonista de la Protesta de Baraguá, el incansable luchador del exilio, el jefe de la invasión y Lugarteniente general del Ejército Libertador.

Sus últimas palabras son reflejo del optimismo y la seguridad en la victoria que caracterizaron toda su obra.

Contaba, Antonio, 23 años cuando comenzó la guerra. Se dice que era diestro en el uso del machete y buen jinete, pero no conocía el manejo del fusil. Los conocimientos militares los adquirió combatiendo bajo las órdenes de Máximo Gómez y Calixto García.

Para marzo de 1878, con 33 años, había participado en 800 combates como prueba de su valor, llevaba 22 cicatrices en el cuerpo y ostentaba el grado de Mayor General. (LHS)

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Categoría: Mayabeque
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