A Ramón Castro Ruz le conocí de pequeña cuando como pionera participé en un acto que él presidía en Madruga. Aquel hombre de impresionante figura me tomó en sus brazos mientras yo emocionada le susurré al oído “usted es igualito a Fidel”, “no él a mí, porque yo soy su hermano mayor”, me contestó, y sonrió.
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