Los momentos actuales reflejan la vigencia del pensamiento martiano. El Héroe Nacional, en fecha tan lejana como la segunda mitad del siglo XlX, había dicho que los pueblos debían ponerse en fila para que no pase el gigante de las siete leguas. 

Cuánta verdad expresaba el Apóstol al denunciar los intentos yanquis de apoderarse de los territorios latinoamericanos. 

Más de 100 años después de su afirmación, estos siguen siendo un peligro para la seguridad de los estados independientes de nuestra región.

Sin embargo, los pueblos no se desvelan ante los actos desestabilizadores de la actual administración norteamericana, y responden con heroísmo y sentido patriótico a las amenazas del vecino del norte.

Dos ejemplos lo constituyen las revoluciones  bolivariana y cubana, que resisten bloqueos, campañas y acciones injerencistas de todo tipo, y que son fieles a los legados patrióticos de Bolívar, Martí, Chávez y Fidel, hoy, banderas que simbolizan los derechos de  las naciones por la libertad, independencia y espíritu internacionalista.

La creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) fomenta proyectos de unidad en América Latina. En este marco se han concretado acuerdos energéticos, económicos, políticos, culturales y sociales.

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