Provinciales

La muerte es inconcebible, el deceso de Fidel aglutina a todo un pueblo que se resiste a ello. Ana Rosa Arrazcaeta pobladora de Batabanó vio la luz el 26 de julio de mil 943 en un hogar de gente humilde, de ahí su vocación revolucionaria.

Los deportistas mayabequenses continúan rememorando sus contactos con nuestro líder invicto Fidel Castro Ruz y expresando el pesar por su fallecimiento.

El pueblo llora a su líder extraordinario, Fidel para Cuba y para el mundo deja de existir físicamente. Celeste Fonseca, sumida en el dolor y la tristeza por el deceso del Comandante, agradece vivir en Revolución.

El pueblo se resiste a pensar que un hombre extraordinario como Fidel no se encuentre entre nosotros, María Luisa Orta ve en este hombre su grandeza y sabiduría, por él aprendió a amar a su patria, respetarla y serle fiel.

Para los nicolareños aún resulta difícil aceptar el hecho irrefutable de la muerte del líder de la patria ante la grandeza de su obra. Rememorar nuestra historia con anécdotas del Comandante en Jefe hace que su enseñanza se quede en el pueblo como faro y guía.

Los que pertenecemos al tiempo de Fidel sabemos que nos toca ser agradecidos, cultivar la memoria, continuar su utopía, no perder esa su audacia y valentía que de su ejemplo heredamos.