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No se puede poner Reguetón, escuché decir a un directivo en una actividad para jóvenes, con motivo del día del estudiante. Aquello resultó un baño de agua fría para los cientos de muchachos que estaban agrupados en el festejo.

Enseguida llegue hasta donde estaba aquel hombre, que se convirtió en instantes en la persona más odiada de toda la fiesta y le propuse conversar sobre el tema.

¿Por qué prohibir lo que sin dudas se pegó en la sociedad cubana actual?, un género que no nació en la Isla, tiene influencia de varios países del Caribe y prestigiosos músicos y compositores lo cultivan, con grandes reconocimientos.

Winsin y Yandel, Tito el Bambino, Daddy Yanky, por solo mencionar algunos, figuran entre los de mayor fama a nivel internacional, los cubanos de Gente de Zona que tan lejos han llegado, también con esta corriente musical.

No es malo el reguetón, al menos el buen reguetón, que nada tiene que ver con una ensalada de vulgaridades, que algunos tratan de hacer rimar para que parezca música y después venderlo en el sentido más amplio de la palabra, como algo popular.

Sería interesante preguntarles a esos mismos jóvenes que se inquietan por disfrutar del género, que sienten cuando una letra tan inapropiada y chabacana llega a sus oídos.

¿El pegajoso ritmo opacará lo que trasmite el cantante? ¿Qué puede enseñar una carga tremenda de malas palabras y violencia? La nueva generación debe aprender a diferenciar, lo que aporta y lo que embrutece.

No se trata de impedir que los jóvenes escuchen reguetón, en los tiempos actuales y con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información esa es una misión casi imposible. Muchos pensaron eso es solo una época, en algunos años ya no se escuchará, pues la realidad es que el tiempo pasa y sigue pegado, hasta cuándo podrá ser, no lo sé tal vez hasta que se seque el reguetón.

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Categoría: Tengo la palabra
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