Los Alazanes, de Granma, están haciendo historia en la pelota cubana, contra todos los pronósticos vencieron a los Cocodrilos, de Matanzas, y por primera vez clasifican a una final del más alto nivel de béisbol en el país.
Muy pocos creyeron posible esta hazaña, primero, porque los yumurinos en su patio prácticamente fueron invencibles durante toda la contienda, segundo porque después de la desproporción en los marcadores de los últimos compromisos en Bayamo, el factor psicológico afecta y tercero, tener que enfrentar a los dos mejores lanzadores del staff matancero: Yonder Martínez y Yoanny Yera.
Pero nada de eso valió más que el ímpetu de soñar con un título, ni el récord de Matanzas en la etapa clasificatoria, ni los seis años consecutivos entre los tres primeros equipos de Cuba, ni la afición en contra, para la tropa de Carlos Martí, ganar era también una deuda con los amantes del deporte nacional en su tierra, que salieron un poco contrariados, cuando su astro del box Lázaro Blanco, no pudo ante los Cocodrilos.
La vida da segundas oportunidades, Noelvis Entensa se encargó de llevar el Play Off a un séptimo juego, en mi opinión Matanzas no perdió el domingo, sino desde el sábado cuando el cienfueguero devenido capitalino se mostró inmenso desde el montículo y dominó a su antojo la poderosa ofensiva del mentor Víctor Mesa.
Y pese al sinsabor, las críticas, la ingratitud de la pelota hay que reconocer a un Matanzas que fue grande, pero una vez más quedó en el camino.
Ahora la lucha por levantar el trofeo se concentra en dos novenas muy parejas, los Tigres con la experiencia que no tiene Granma en finales, pero estar en esta fase, ya es un mérito y la confianza puede hacer aún más grande a estos alazanes que se muestran muy unidos y entregados por un objetivo: vencer.
Otro año donde un mayabequense lucha por ser campeón: Denis Laza, vuelve a una final.


