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Precaver es mejor que lamentar, aunque cotidiana, esa frase alcanza mayor relevancia cercanos al inicio de la temporada ciclónica, fijada del primero de junio al 30 de noviembre, pero bien se sabe que en los últimos años la madre naturaleza no espera por fechas específicas.  

Por eso, los días 19 y 20 de mayo se desarrollará el ejercicio Meteoro dos mil 18, con el objetivo de chequear y poner en práctica planes de avisos, revisar la documentación y practicar acciones de evacuación ante un posible desastre, no solo meteorológico, puede ser químico, aéreo u otra contingencia.

Preservar vidas humanas y proteger la  economía volverá a ser cimiento de cuanto se haga en esas jornadas. Por eso, los resultados que se logren cuentan, no solo para el período ciclónico, sino para todo el año y ante cualquier circunstancia.

Las huellas de destrucción y muerte que Irma dejó sobre territorio cubano son suficientes para asumir muy en serio la preparación convocada para el fin e inicio de semana.

Según lo planificado zonas de defensa, objetivos económicos, centros vitales de los servicios, entre otros ejecutarán las medidas orientadas, algunas de ellas bajo la supervisión de la Defensa Civil, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)  y los Consejos provinciales y municipales.

El ejercicio posibilitará además puntualizar misiones de  grupos y subgrupos de la economía, se podarán árboles, serán revisados los  centros para la recepción de evacuados, así como el aseguramiento del transporte, las comunicaciones y los alimentos para situaciones excepcionales.

 La gestión orientadora y educativa de los medios de Difusión Masiva contribuirá a la preparación de la población pero no sustituye la necearía e imprescindible presencia in situ de trabajadores, cederistas y federadas.

El desarrollo tecnológico en función de la prevención de desastres permite avizorar, anticipar, pero nada, absolutamente nada es capaz de medir y controlar con total exactitud las insurgencias de la naturaleza.

De hecho, es la brecha, no la podemos cerrar es cierto, pero sí la podemos reducir, de ahí la importancia de Meteoro dos mil 18, un llamado para prevenir más y lamentar menos.

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Categoría: Tengo la palabra
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