Enfrentar el desafío del envejecimiento poblacional, cuando el índice en Cuba alcanza el 19 por ciento es una meta para todos los sectores de la sociedad por el cuidado y la mejor atención a los ancianos.
Son múltiples los escenarios para elevar la calidad de vida de las personas de la tercera edad ante este fenómeno que exige pensar no sólo cómo hacer que vivan más tiempo, sino también en mejores condiciones.
Cuba el país más envejecido de América Latina tiene trazadas las estrategias para la protección de los derechos de los adultos mayores, mediante el Lineamiento 144 de la política económica y social del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Revolución, donde se expresa de forma clara cómo enfrentar los elevados niveles de envejecimiento, lo que constituye una fortaleza en la toma de conciencia que todos debemos poner en práctica.
En este sentido, trabajar para cambiar la visión que tradicionalmente ubica a los abuelos en una posición de desventaja social es la práctica cotidiana, por lo que ellos tienen diversas oportunidades para estar activos y sentir más sensibilidad ante quienes le rodean.
Los Círculos y Casas de Abuelos, así como la Cátedra del Adulto Mayor hacen que de manera plena y participativa se integren a actividades culturales, deportivas, recreativas como estímulo por el amor a la vida.
Ayudar a los que envejecen nos hace tomar conciencia de sus limitaciones, tanto en la comunidad como en la familia. Los más jóvenes están en el deber de comprenderlos y acompañarlos.
Ellos transmiten una calma interior particular. Tienen una dignidad que no procede de sus realizaciones, sino de su ser y es que en la vejez se reconoce de forma más consciente el regalo de la vida.


