La presencia del padre y la comunicación con ellos, es un asunto de vital importancia a los que se debe prestar especial interés, más cuando es la figura paterna la encargada de todo cuanto acontece a su prole, ante la ausencia de la madre.
El padre es realmente significativo por su propia contribución a la vida del niño, su participación en los juegos de roles y la manera de proporcionarles los elementos necesarios para conformar su propia identidad.
¿Cuánto tiempo será necesario que un padre dedique a jugar o compartir con su hijo?
¿Generalmente cuentan con suficientes espacios disponibles para comunicarse con ellos?
Durante el primer año de vida, intensifica los juegos con los pequeños, permitiéndole el desarrollo de su yo corporal, y esta interrelación debe perdurar toda la vida y acorde a cada etapa, de manera tal que contribuya a la plena madurez de su personalidad.
Y es que la pérdida de la dinámica familiar, de importancia considerable para el desarrollo del concepto de familia del menor, ante la ausencia del padre, influye negativamente en la crianza de los hijos.
De ahà que tengan la necesidad de alguien que los ayude a crecer, que los conduzca hacia su transformación en un hombre y para ello, es fundamental que la figura paterna ocupe un lugar permanente, no un espacio intermedio.
Su tiempo debe ser ilimitado, más si es un adolescente que comienza a presentar inseguridad, temores, soledad y estados depresivos.
Aun cuando la ausencia de mamá afecta en gran medida el desempeño o desarrollo de los hijos, por lo que ella representa desde el nacimiento del bebé, el padre debe también asumir una postura que le permita contribuir al pleno desenvolvimiento emocional de los suyos, ayudándoles a forjarse como personas competentes y seguras en sus vidas personales.









