Casi cuatro dÃas trascurrieron desde que Granma toda viviera una página importante en su historia, por primera vez su equipo de béisbol se adueñaba de un tÃtulo, la fiesta que inició el pasado domingo aún arrastra a las multitudes al jolgorio, la celebración, el insomnio.
Carlos MartÃ, fue premiado por la entrega, la constancia y la dedicación, cuando en 1 976 tomó las riendas de una novena en la naciente región, nunca imaginó que tardarÃa 40 años, tocar la gloria.
El camino no estuvo exento de dificultades, criticas, decepciones, reveces y victorias, pero la tarde del 22 de enero será inolvidable para él y muchos granmenses, al concretar un sueño, una hazaña.
Contra todos los pronósticos demostraron que no hay enemigo pequeño, que los débiles resultan grandes, cuando unidad, deseos y compromiso impulsan a la cima.
Hoy no voy hablar de récord, de experiencias en finales, de directores, de peloteros extraclases, solo quiero evocar a Granma, su atletas, el apoyo de las autoridades en la provincia, su afición.
Quiso la historia que 60 años después, realizaran el trayecto a la inversa, irán a México a defender la nacionalidad cubana que se forjó en su Bayamo, esta vez el yate también lleva expedicionario pero del deporte Revolucionario.
En la Serie del Caribe, no importa mucho las letras del uniforme, ellos son Cuba, son Fidel, son historia, merecen el reconocimiento de todos, porque supieron ganárselo y no renunciaron jamás a la vitoria, ni en los momentos difÃciles, cuando algunos dejaron de soñar con esa caballerÃa que se adueñó del Mártires de Barbados al concretar el auot 27 en el cuarto juego de la final.
La pelota en Cuba tiene un nuevo rey, se nombra Granma, ciudad que respira cultura, identidad, patriotismo y ahora béisbol.









