Fidel Castro Ruz construyó la unidad que es Cuba porque encarnó las decencias de la nación como sucesor de los fundadores de la patria. Fidel nos ha unido para siempre porque somos el semillero de su vida, el fruto de su entrega.
La Revolución que forjó se conquistó con el heroÃsmo y la sangre de sus mejores hijos, un puñado de hombres de vanguardia que en la Sierra y el llano apostaron por el verso del Himno Morir por la Patria es Vivir.
Luego una multitud se hizo pueblo libre y unido y estuvo dispuesta a dar la vida en Girón, El Escambray y la Crisis de Octubre, hemos andado en cuadro apretado como la plata en las raÃces de los Andes, para honrar a José Martà sintetizador de una memoria de sueños, posibles por el impulso de la esperanza y la fe que salva y protege.
La unidad que nos legó Fidel es tan martiana como nuestra, auténtica y verdadera porque el Comandante en Jefe apostó por el hombre, por la utilidad de la virtud, por el mejoramiento humano, lo aprendió del maestro, lo practicó y venció.
Hoy Fidel sigue siendo vida, pueblo y paÃs, los que anhelaron con ansias villanas su partida, para lograr una nueva Cuba diseñada y soñada desde afuera reciben como bumerang el peso del desconocimiento histórico y la sensatez.
Cuba es unidad, resistencia, solidaridad y heroÃsmo, Cuba es Revolución Socialista y seguiremos avanzando como nación desde el cotidiano hacer hasta las grandes batallas, con el privilegio de que Fidel habita en cada uno de nosotros y el compromiso de que sus ideas y ejemplos perduren en la eternidad.









