Cuba se erige bajo los principios de no renunciar jamás a la perfección de una sociedad justa, con apego a la verdad y comprometida con su pueblo.

Sus conquistas signan la cotidianidad de la nueva generación que apoya la obra revolucionaria desde su quehacer en múltiples escenas, vinculados a la producción, los servicios y la economía.

Los jóvenes de Mayabeque, no exentos de desafíos, asumen el desarrollo de este territorio en las instituciones científicas, industrias, centros hospitalarios o educacionales, como trabajadores no estatales o en las labores agrícolas.

Roberto Miguel Cabrera, un joven de Bejucal, labra la tierra desde el amanecer, en sus predios pedregosos tiene lugar el proyecto de Articulación Agroecológica.

Su finca, de Referencia Nacional, tiene muy bien ganado este galardón.

Entre la vanguardia juvenil de la provincia destacan Maribel Hernández y Hermes Cabrera, un matrimonio que prefiere el ajetreo diario en su parcela para sustentar a la familia y contribuir al programa agroalimentario.

Quien los ve no imagina que ambos desde las primeras horas del día y guataca en mano no se despegan del surco.

Y es que el apego a sus raíces, la humildad y sencillez que les caracteriza, los convierte en jóvenes cubanos afortunados y para alegría de la demarcación son de los que enaltecen la identidad de este bastión agrícola.

En otros muchachos se impone la voluntad altruista de la Revolución Cubana, salvan vidas aquí y en naciones amigas como muestra de solidaridad o aquellos que desde el Destacamento Mirando al Mar en Santa Cruz del Norte evitan la entrada de drogas al territorio nacional y velas nuestros sueños.

En ellos tiene el país jóvenes responsables y emprendedores que continúan el legado del Comandante Fidel Castro Ruz y de los principios de la generación que 55 años atrás marcó pautas en la Historia de Cuba.

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