La imprudencia y falta de precaución ante la presencia de un fenómeno hidrometeorológico puede ocasionar la muerte de todos aquellos que sin percepción de riesgo no son precavidos, ni adoptan medidas para preservar la vida.

La osadía puede costar bien cara cuando no se prevé el alcance de los sucesos. Durante el azote del potente huracán Irma recorrí diferentes puntos de la geografía de Mayabeque y observé personas deambulando por las calles innecesariamente, otros cruzaban zonas inundadas de agua o transitaban por debajo de instalaciones en peligro de derrumbe o de árboles derribados.

Cuántas medidas orientó la Defensa Civil para evitar pérdidas de vidas humanas. Por qué no acatar  las disposiciones para luego tener que lamentar sucesos que marcan a las familias para toda la vida.

Si importante es prever para no lamentar, por qué insistir en la realización de tareas o actividades que atentan contra la subsistencia en caso de desastres.

El ciclón estaba avisado, comentan aquellos que sí velan por la  salvaguarda y cuidado de sus seres queridos, mientras otros pasan de largo y dejan ver una huella de irresponsabilidad, que repercute negativamente.

Irma no perdonó a Cuba, que sufrió fuertes inundaciones en el litoral noroccidental, desde Matanzas a La Habana, con olas de entre 6 y 9 metros y aunque en Mayabeque no hubo pérdidas de vidas humanas, su paso por el territorio nacional dejó un saldo de10 personas fallecidas.

Ahora en la fase recuperativa, también es importante adoptar medidas para evitar la ocurrencia de accidentes, cuando se trabaja en múltiples acciones para restablecer los servicios de mayor impacto.

Y en estas labores el protagonismo del pueblo es de gran trascendencia. La fuerza popular se activa por estos días para reanudar lo antes posible múltiples prestaciones.

Ahora en los territorios de la provincia redoblan los esfuerzos para resarcir los daños con la colaboración de todos.  Como dijera el General de Ejército Raúl Castro, presidente del  Consejos de Estados y de Ministros de la República de Cuba: “Han sido días duros para nuestro pueblo, que en solo pocas horas ha visto cómo lo construido con esfuerzo es golpeado por un devastador huracán”.

Por ello el pueblo se multiplica ante cada adversidad, para reconstruir en la medida de lo posible los daños en los hogares, en las fábricas, en las industrias y hasta en los más recónditos lugares.

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