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Mayabeque, Cuba - Hablar de valores humanos significa aceptar al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas.

Pero son las propias personas las que contradicen esa información y les explico por qué.

En  nuestra sociedad cuesta trabajo respetar las opiniones de otras personas y muchas veces carecemos de objetividad al valorar un asunto determinado. ¿A caso siempre decimos la verdad?. Si es usted de las personas que responden NO, entonces carece de honestidad.

¿Somos todo lo sensible que pudiéramos ser con nuestros semejantes? A diario vemos ejemplos en las calles que nos hace responder de forma negativa esa interrogante, ¿por qué?, porque la sensibilidad  implica ayudar, ser compasivos, entender el dolor ajeno, comprender las miradas y los gestos más allá de las palabras y saber cuándo alguien necesita algo. 

Estamos acostumbrados a un mundo que se mueve muy de prisa y obviamos la gratitud. Nos quejamos de lo que no tenemos o de lo que tenemos sin darnos cuenta de que debemos ser agradecidos, pues en nuestra vida hay muchos motivos para la alegría y para decir gracias.

Claro,  para alcanzar ese estatus tendríamos que hacer excelente uso de la humildad, un valor humano que nos permite conocernos a nosotros mismos, saber que tenemos defectos y aceptarlos, entender que siempre se puede sacar una lección de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Vuelvo a preguntar. ¿Somos todo lo prudente que debiéramos? En más de una ocasión he escuchado decir “no quiero saber de nada ni de nadie”, una frase que implica una alta irresponsabilidad porque no se actúa con prudencia, o sea no se tienen en cuenta los riegos, tampoco se controlan en la medida de lo posible. No ser prudente conduce muchas veces al chisme, al surgimiento de rumores.

Estos son tiempos donde a la responsabilidad le nacen grietas. Ser responsable supone el cumplimiento de las obligaciones, el tener cuidado a la hora de tomar decisiones o realizar una acción. Es una cualidad que poseen las personas que son capaces de comprometerse y actuar de forma correcta.

No ser honestos, sensibles,  gratos, humanos, responsables y prudentes contradice la esencia misma de la sociedad cubana. De ahí la importancia de reforzar estos valores como vía indispensable para seguir viendo  al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas.

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Categoría: Tengo la palabra
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