Tengo la palabra

Una imagen vale más que mil palabras, por ello las que viajan a diario por estos días a todas partes del mundo a través de los diferentes medios convencionales de información y de las bondades de las nuevas tecnologías, vienen a convencer hasta a los más escépticos de que en Cuba gozamos de una verdadera democracia.

La palabra reunión  se apodera poco a poco de nuestro entorno. No hay nada más en moda que las reuniones, para todo y con cualquier fin nos convocan para encontrarnos en un lugar determinado durante un tiempo que nadie es capaz de predecir.

Como cada año el primer lunes de septiembre nos descubre ante una estampa multicolor plena de alegría. Es acá, en la mayor de las Antillas, un día especial, en que desde el comienzo de la mañana las calles se colman de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que acuden a un nuevo curso escolar.

 Para los cubanos el mes de septiembre reserva un día muy especial, para los que inician, los que continúan y los que saben que en pocos meses dejarán una enseñanza para comenzar otra o sencillamente defenderán sus tesis de culminación de carrera.

Enfrentar el desafío del envejecimiento poblacional, cuando el índice en Cuba alcanza el 19 por ciento es una meta para todos los sectores de la sociedad por el cuidado y la mejor atención a los ancianos.

Con los ecos aún de los debates de los periodistas cubanos en su décimo congreso,  pretendo acercarme a algunos tópicos que desde las discusiones en la base generaron polémica, inconformidad y reclamos de quienes asumimos este mandato social.