Vivimos un mes de mucho significado para los cubanos, en él tuvieron lugar hechos históricos relevantes como los acontecidos en Santiago de Cuba y Bayamo con los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes respectivamente, el 26 de julio de 1953.

Uno de los problemas expuestos por Fidel en su alegato de autodefensa conocido como La Historia me Absolverá, fue el de la salud pública y después del triunfo de la Revolución, ha constituido una prioridad para el Estado cubano.

Precisamente en julio de cada año miles de jóvenes en el país se gradúan como profesionales de la medicina, y engrosan las filas del reconocido ejército de batas blancas, defensores de la vida y la esperanza.

Es así, apostando por el conocimiento y la ciencia, que Cuba ha desarrollado sistema de salud pública ejemplo para el mundo, donde el acceso gratuito a la medicina es un derecho del pueblo.

Hoy con una larga historia llena de páginas hermosas y heroicas, dentro y fuera de la nación, la salud pública cubana sigue perfeccionando el sistema y trabajando por elevar la calidad de los servicios, como una premisa indispensable en beneficio de la población.

A lo largo de 60 años el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba ha impactado negativamente en la salud, lo que ha obligado a redoblar esfuerzos para, pese a las dificultades materiales, garantizar calidad de vida y bienestar al pueblo.

Solo la voluntad política del gobierno revolucionario, ha sido capaz de desarrollar un sistema de salud pública a la altura del de países del llamado primer mundo, por el alto nivel científico de sus profesionales y la esencia humanista que los caracterizan.

Toca entonces hacer de la excelencia de los servicios, una premisa cotidiana, atención con calidad, buen trato y disciplina desde el consultorio médico y hasta el hospital en toda la red de unidades asistenciales existentes en la isla.

Para preservar y elevar los altos niveles de salud que muestra Cuba y la convierten en paradigma en el mundo entero, un mundo que reconoce y agradece la colaboración médica de la mayor de Las Antillas, que tantas vidas salva y es portadora de un mensaje de paz y bienestar. Solo por cuanto se ha logrado en materia de salud, habría valido la pena hacer la Revolución, esa que en julio de 1953 avivó la última llama del camino de la libertad y la justicia. (BSH)

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