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La Habana, Cuba_ En el centro del Plan de Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta el 2030, analizado por una de las comisiones del Séptimo Congreso del Partido está desatar el potencial humano formado por la Revolución, aumentar el caudal de derechos conquistados durante más de me­dio siglo y alcanzar mayores estándares de calidad de vida en la población, publica el sitio digital del Periódico Granma.

Esteban Lazo Hernández, presidente de la comisión y miembro del Buró Político, resaltó la importancia del tema que abordan más de 150 delegados y cerca de una treintena de invitados de todas las provincias del país.

“Estamos analizando el futuro, para dónde vamos, el documento que debaten quedará como una guía que deja la ge­neración histórica de la Revolución a las nuevas generaciones y su cumplimiento asegurará la consecución de una nación soberana, independiente, socialista, próspera y sostenible”, expuso Lazo.

Lazo se mostró confiado de que el texto final reafirmará el principio de que el ser humano y su bienestar son el centro de la obra revolucionaria.

“Si bien el objetivo inicial era llegar al congreso con todas las etapas del Plan de De­sarrollo concluidas, lo que se presenta es solo la primera parte, compuesta por la propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos”, refirió Lazo.

Carlos Pérez Soto, directivo del Ministerio de Economía y Planificación, abordó los distintos pa­sos que se han dado para llegar al texto que discuten los delegados.

Expuso que durante los últimos meses se llevan a cabo consultas a nivel territorial y na­cio­nal que arrojaron más de dos centenares de propuestas concretas, la mayoría de las cuales fue integrada en el plan.

“Es prácticamente un documento nuevo, no hay una página que no haya sufrido cambios”, aseguró Lazo.

Soto Pérez precisó que la mayoría de las propuestas estuvieron referidas al eje de desarrollo humano, como muestra de cuáles son los as­pec­tos que más nos preocupan y lo que nos distingue a nivel internacional.

Los problemas migratorios, el trabajo con la juventud y el papel de los medios de comunicación, también fueron muy discutidos.

Pérez Soto hizo un minucioso recorrido por el documento y abordó en especial las propuestas anteriores que no fueron aprobadas.

Abel González, delegado por Cienfuegos, ase­guró que la Co­misión demandaba un es­fuerzo grande, visualizar el país que queremos, un mo­delo de sociedad que no va a caer del aire, sino que tenemos que construir entre todos.

López citó el ejemplo de la energía renovable y cómo quedó establecido que la fuente de fi­nanciamiento principal está en el sector externo, tanto la inversión extranjera como créditos internacionales. Y a partir de ahí se definen las metas para lograr una determinada participación de esa forma de producción de energía respecto al total nacional.

Uno de los temas que suscitó debates entre los delegados fue el peso de Socialista en la vi­sión de la nación soberana, independiente, so­cialista, próspera y sostenible, ante una propuesta de Vi­lla Clara de ubicarlo en un primer lugar.

Esteban Lazo señaló que se respetó el criterio histórico de luchar primero por la soberanía y la independencia sin que ello signifique en ningún sentido una merma de la importancia del socialismo.

El delegado por Holguín, Rogelio Polanco, pro­puso por su parte introducir el concepto de, de­fensa de nuestra democracia socialista, en­tre los principios rectores del plan, en sustitución de una fra­se que hacía referencia a la efectiva y creciente participación de la sociedad en la toma de decisiones.

“Cualquier intento de arrebatarnos el término de democracia tenemos que rechazarlo, porque nuestra democracia socialista es única, auténtica y original, lo cual nos ha permitido llegar hasta aquí”, dijo Polanco.

José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, agregó que compartía los conceptos de fondo defendidos por Polanco, pero llamó la atención sobre una corriente internacional que intenta ubicar el concepto de democracia junto a socialismo, pe­ro asumiendo el modelo democrático liberal, fun­damentalmente el de Washington.

Polanco, tras escuchar las opiniones de otros delegados y compartir las ideas de fondo, decidió retirar su propuesta.

La intervención de Félix Duarte, delegado de la provincia de Ciego de Ávila, sobre la necesidad de incorporar el concepto de ciberseguridad en el principio rector que aborda el Sistema de Defensa y Seguridad Nacional, suscitó una opinión del invitado Ramón Labañino, Héroe de la República de Cuba.

Labañino afirmó que el propio concepto de sistema incluía los distintos factores, co­mo es el caso de la ciberseguridad.

Hizo énfasis en la importancia de este tema, especialmente tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y los cantos de sirena que llaman a la desmovilización.

La seguridad del país es de orden prioritario y tenemos que estar siempre preparados mientras exista el imperialismo norteamericano, aclaró Labañino.

Alcides Labrada, delegado por Mayabeque, defendió la posición de aclarar la redacción del punto 31, referido a propiciar el perfeccionamiento y la expansión del mercado interno, para lo­grar que la demanda compulse a la producción nacional a dar respuesta al consumo diversificado de las empresas y la población, con la calidad requerida.

Carlos Pérez Soto explicó que uno de los ob­jetivos fundamentales del acápite era destacar la importancia del mercado interno en las condiciones de Cuba.

“No hay contradicción entre la planificación, la oferta y la demanda. Tenemos que crear un mercado interno que reproduzca los valores so­cialistas”, dijo Pérez Soto.

El funcionario resaltó la necesidad de crear encadenamientos productivos y sostenibilidad en el país. Citó el ejemplo del ferrocarril, que en las condiciones actuales es un servicio vital pero producto de las distorsiones no recibe ingresos suficientes para lograr su reproducción.

Por el contrario, aclaró, varios sectores del cuen­tapropismo son capaces rápidamente de crear encadenamientos porque reciben los ingresos suficientes para su ampliación.

El comandante de la Revolución, Ramiro Val­dés, miembro del Buró Político, defendió la idea de ubicar a la industria como uno de los elementos estratégicos para lograr los encadenamientos productivos.

Comentó que las importaciones no pueden ser la base para lograr los objetivos propuestos en el plan y que era necesario articular una producción nacional que satisfaga esas necesidades.

Abordó la situación en el sector de la construcción y el deteriorado fondo habitacional en Cuba.

Indicó que resulta necesario construir más de un millón de casas para suplir el déficit y un plan anual para revertir el ritmo de deterioro actual.

Explicó que la clave, como se defiende públicamente, está en las construcciones por es­fuerzo propio y a nivel territorial.

En cuanto al nivel nacional, explicó que el objetivo era dirigir los recursos para apoyar a la in­dustria local e incorporar nuevas tecnologías que permitan aumentar la productividad de los esfuerzos individuales.

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Categoría: Congreso del PCC
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