La Habana, Cuba_ El trabajo de la or­ga­nización en el cumplimiento de los objetivos aprobados en la Primera Con­ferencia Na­cio­nal, así como las directrices del Primer Se­cretario del Comité Central en este sentido se abordó en la comisión cuatro del Séptimo Con­greso del Partido, publica el sitio digital del Periódico Granma.

En la comisión, presidida por Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político, es­tu­vieron presentes 241 delegados y 60 invitados.

El informe presentado se sustentó en los análisis que tuvieron lugar en los plenos am­pliados de los comités municipales y provinciales y en la estructura auxiliar del Comité Central, así como en la reflexión promovida por los militantes en las asambleas de balance del trabajo del Partido en municipios y provincias y las consideraciones aportadas por los plenos de los comités nacionales de la UJC y las organizaciones de masas.

Ade­más solicitaron valoraciones con respecto al documento a las direcciones políticas de las FAR y el Minint. Las opiniones del XII Pleno del Co­mité Cen­tral.

El documento deja claro que consolidar la unidad, estimular y concretar la participación de la juventud, los trabajadores y todo el pueblo en las tareas requeridas en el escenario actual exige de cuadros y militantes modificar hábitos, conceptos y criterios obsoletos y dejar atrás el lastre de la vieja mentalidad para actuar con intención transformadora sin abandonar los principales fundamentos ideológicos de nuestro proceso revolucionario.

Del mismo modo sostiene que la construcción de una sociedad socialista soberana, in­dependiente, próspera y sostenible solo será irreversible si junto al fortalecimiento ideológico, desarrollo económico, social y cultural, se perfecciona la institucionalidad lograda y la acom­pañan mecanismos de participación ciu­dadana, que tengan en cuenta que los cambios generacionales introducen nuevas vivencias, experiencias y motivaciones.

Valdés Mesa expuso a los delegados que en las consultas realizadas sobre el cumplimiento de los objetivos de la Primera Conferencia en las provincias, hubo 979 participantes, de ellos 210 delegados con 618 intervenciones, y más de mil fueron realizadas por los invitados.

De estas intervenciones salieron 279 propuestas y fueron aprobadas 242.

Se estudiaron las propuestas aprobadas o no para el nue­vo informe, así como las actas de las reuniones de las comisiones realizadas en las provincias y en el nuevo documento se incluyeron el ma­yor nú­mero de propuestas siempre que aportaran al contenido.

La discusión en el Secretariado y el Buró Po­lítico aportó modificaciones que mejoran y precisan los contenidos sin cambiar las esencias.

Los objetivos arrojaron diferentes grados de cumplimiento. La resolución contiene y tra­za las líneas principales que sustentan el trabajo del Partido y la continuidad a los objetivos.

Sobre el decrecimiento de las filas del Par­ti­do de los últimos años expuso que esta tendencia se mantiene presente desde el 2006, y en ello influye diversas causas como las re­gu­laciones que se establecieron durante una etapa para el ingreso en algunos sectores, desinterés por pertenecer a la organización, incremento de militantes que solicitaron su desactivación, disminución del ingreso de militantes de la UJC, entre otras.

Según señaló Gladys Martínez Verdecia, delegada por Pinar del Río, estamos en presencia de un asunto que para el Partido es vital, porque es un proceso que es voluntario y en el cual debe primar la ejemplaridad de las personas que se proponen, y que siempre de­be ser en consulta con las masas.

Dijo que si en el 2015 su provincia logró crecer en todos los municipios, esto se debió al trabajo de captación realizado por las organizaciones de base. Aún hay reservas en los sectores obrero y campesino, donde todavía es bajo el por ciento de militantes.

El crecimiento en el sector no estatal debe seguirse trabajando para lograr que sea mayor y sostenido.

“Es lamentable que existan com­pañeros con méritos, no reciban la atención suficiente. Este es un tema vital para el Par­tido, es un proceso voluntario pero tiene que tener calidad”aseveró.

Por su parte, Valdés Mesa apuntó que debemos revertir esa tendencia con la calidad en la selección. Apuntó como otra de las preocupaciones que hay un número considerable de colectivos de trabajo que no tienen núcleos del Partido, también debe tenerse en cuenta los militantes que están hoy en las formas de gestión no estatal.

Camilo Hernández, delegado por La Ha­bana, insistió en que las organizaciones de ba­se son las primeras que deben ver a sus trabajadores, identificarlos y crecer con ellos, y no se hace porque existe cierto acomodamiento en las mismas.

“Este proceso de crecimiento, requiere del impulso del cuadro al interior de las propias organizaciones, pues hay compañeros con po­sibilidades, destacados en su trabajo, y que pueden por sus condiciones crecer al Partido, como también estudiantes”, aclaró Hernández.

El tema de la desactivación es fundamental y en el año que concluyó esta cifra disminuyó. Es preocupante que en algunas organizaciones de base se tomaba a la ligera esta de­cisión y además casi siempre hay un trasfondo ideológico y político. Eso también responde a ve­ces a un mal tratamiento del proceso de la desactivación y requiere de un análisis político, de un intercambio, porque hay muchos mi­litantes que cambian su decisión luego de dialogar.

Por su parte, Pablo Gómez, delegado por La Habana e integrante del grupo de trabajo del Partido en Venezuela, llamó la atención en acciones como el otorgamiento de aval a los jóvenes, lo cual puede ser un estímulo para la futura militancia.

Comentó que del total de núcleos en Vene­zuela, el 95 por ciento son mixtos, lo cual apor­ta una valiosa experiencia de trabajo, le imprimen dinamismo y se destacan en la preparación política de los jóvenes, con un papel activo en otras actividades, como en las redes sociales.

En ese sentido Rafael Pimentel, delegado de Camagüey, dijo que el trabajo con los jóvenes es una prioridad para el crecimiento del PCC.

Igualmente, Yuniasky Crespo, delegada por Las Tunas, añadió que una de las causas del decrecimiento son los militantes que provienen de las filas de la UJC, que es la cantera del PCC, y desde que ingresan a ellas deben tener la aspiración de pasar al Partido.

Enfatizó en que no podemos hablar de un proceso de crecimiento en el PCC si las filas de la UJC no crecen igualmente y que no hay que es­perar a tener 30 años para ser militante del PCC.

Valdés Mesa agregó que en el Secretariado del Comité Central se ha evaluado este particular y que se debe profundizar en sus causas. También se evaluó el funcionamiento de los núcleos mixtos.

“La fortaleza del Partido tiene que estar de­terminada por la calidad de su militancia, pero se necesitan también militantes y tenemos cantera para ello”, recalcó el miembro del Buró Político.

Yolanda Ferrer, delegada por Pinar del Río, reflexionó sobre la necesidad de no perder el le­gado martiano, la teoría marxista-leninista y el per­feccionamiento de la enseñanza y divulgación de la historia de Cuba, propósito en el cual la preparación de los docentes es vital para romper con las guías y el aprendizaje formal.

Por su parte, la invitada por Artemisa, Mar­ta Villalón, se refirió a la afiliación de los trabajadores y a cómo el primer paso en cada centro laboral, es lograr que cada compañero y compañera se sienta representado por el sindicato.

El jefe de departamento del Comité Central, Roberto Mon­Tesino, reflexionó sobre el hecho de que todos los factores que influyen en el funcionamiento del PCC, hay que apreciarlos vinculados a la compleja situación económica y social del país, y su impacto en la vida cotidiana de la población, reflejado en sus intereses, expectativas, motivaciones y posiciones políticas e ideológicas, todo lo cual configura también la percepción de la militancia por par­te de los jóvenes.

Edelio Rondón, delegado de Las Tunas, in­sistió en preservar el vínculo de los dirigentes con el pueblo y en la necesidad de tener percepción del riesgo en el trabajo político-ideológico.

Agregó que la subversión enemiga está apos­­tando a los jóvenes y a los trabajadores del sector no estatal.

Miriam Brito, invitada al congreso, añadió que la figura del delegado y las organizaciones de masas tienen que evaluar los métodos utilizados y hacer los cambios necesarios.

“Desde la Asamblea Nacional del Poder Po­pu­lar corresponde hacer, no podemos creer que solo con un delegado con preparación po­lítica, pero sin un acompañamiento económico podemos lograr todo lo que necesitamos en la comunidad”, insistió Brito.

Yunel Hernández, delegado por Granma, expuso que algunos no respaldan las medidas que se están llevando a cabo en el país, y abordó el papel de los Comité de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y el Partido como parte del protagonismo en el barrio, la mirada previsora, para conocer de estas situaciones y sus causas y eso a veces tiene que ver con el papel que estas organizaciones juegan en el barrio.

Diana Estévez, delegada por Sancti Spíritus y profesora de historia, habló del perfeccionamiento de la enseñanza de esta materia y su divulgación como un arma de la labor preventiva y formativa.

Odalis Batista, delegada por Las Tunas, in­sistió en el impacto del trabajo en las comunidades a partir de identificar los recursos y las po­tencialidades propias y ponerlos a disposición de solucionar y transformar las necesidades de la gente, así como de la movilización del talento cultural y deportivo, iniciativa en que la militancia juega un papel fundamental.

Odalis Fuentes, delegada de Guantánamo, insistió en que hay que fortalecer el Partido en las áreas de residencia, pues no siempre la mil­i­tan­cia tiene un papel activo en los procesos po­líticos que se dan en la comunidad.

Abelardo Álvarez Gil, miembro del Sec­re­tariado del Comité Central, al respecto insistió en que hay que atender con prioridad por los núcleos zonales y los activistas de las zonas de residencia las complejidades de la comunidad.

Por su parte Adrián Fonseca, delegado por Sancti Spíritus, abordó el perfeccionamiento de los medios de comunicación masiva por el papel que desempeñan en la consolidación del proceso revolucionario.

Insistió en que los medios deben contribuir al debate y ayudar al consenso y la unidad nacional, y que la superación en este sentido es fundamental.

Enfatizó en que deben ofrecer información veraz y oportuna, pues ello permite ganar en credibilidad.

Habló además del mejor acceso a las fuentes y de que en el afán de hacer coincidir las agendas mediáticas y públicas se ha comprendido que todos los temas son tratables sin tabúes ni secretismos inútiles.

Destacó la importancia de no permitir vacíos informativos y de no quitarles a los medios revolucionarios la posibilidad de informar primero.

“Hay que forjar una cultura comunicacional para mantener la obra de la Revolución”, aseveró.

En la discusión estuvieron presentes además Olga Lidia Tapia, miembro del Secre­ta­riado del Comité Central, Orlando Sardiñas Gon­zález y Miguel Mario Cabrera, vicejefes de De­partamento del Comité Central y Julio Cé­sar García, funcionario de la oficina del Se­gundo Secretario.

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