Discursos de Fidel Castro Ruz

Honorable señor Presidente de la República;
Señores del Cuerpo Diplomático;
Periodistas de todo el continente;
Compatriotas:

(EXCLAMACIONES DE: "Que bajen los cartelones"). El pueblo pide que bajen los cartelones para poder ver. (EL PUBLICO BAJA LOS CARTELONES). Muchas gracias.Y yo le voy a pedir algo al pueblo y es que me ayuden, que hay un millón de personas aquí y no se oyen los altoparlantes, que es necesario un silencio absoluto, y es muy difícil hablar cuando a uno no se le está escuchando perfectamente bien.

Honorable señor Presidente;

Señores directivos del Club Rotario;

Señores miembros:

 

Yo quiero, antes que todo, pedirles una excusa, y es mi tardanza. Me resulta sumamente desagradable hacerme esperar, y quizás una de las cosas que más me contraríe en estos días de tantas obligaciones, es el tener que hacer esperar a infinidad de personas. He sido puntual siempre y me encuentro con que ahora no puedo ser puntual, aunque no duerma, y me angustia porque algo anda mal que yo no puedo cumplir y algo me falta por saber, por aprender, por adquirir, de manera que pueda irme desenvolviendo, pero la cuestión es que a las 2:00 de la tarde yo estaba obligado a venir aquí y he llegado a las 4:00 de la tarde.

Compatriotas:

Yo sé que al hablar esta noche aquí se me presenta una de las obligaciones más difíciles, quizás, en este largo proceso de lucha que se inició en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956. El pueblo escucha, escuchan los combatientes revolucionarios, y escuchan los soldados del Ejército, cuyo destino está en nuestras manos.

Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil.

Compatriotas de Sancti Spíritus:

No podía ser para mí, esta ciudad de Sancti Spíritus, una ciudad más en nuestro recorrido.

Si las ciudades valen por lo que valen sus hijos, si las ciudades valen por lo que se han sacrificado en bien de la patria, si las ciudades valen por el espíritu y la moral de sus habitantes, por el fervor de sus hijos, por la fe y el entusiasmo con que defienden una idea, Sancti Spíritus no podía ser una ciudad más. Y si las ciudades se admiran y los pueblos se quieren por lo que han tenido de fe en las horas difíciles, es lógico que hacia esta ciudad, como hacia otras, especialmente en nuestra patria, sintamos nosotros especial cariño (APLAUSOS).

Pueblo de Santa Clara:

He venido a conversar con ustedes un rato. Desde que el pueblo manda hay que introducir un nuevo estilo: ya no venimos nosotros a hablarle al pueblo, sino venimos a que el pueblo nos hable a nosotros (APLAUSOS). El que tiene que hablar de ahora en adelante, el que tiene que mandar de ahora en adelante, el que tiene que legislar de ahora en adelante, es el pueblo (APLAUSOS); es el pueblo el que sufre, es el pueblo el que sabe lo que necesita, es el pueblo quien conoce los abusos y los atropellos que se han cometido contra él. Por algo nuestra Revolución ha triunfado. Ha triunfado porque desde el primer instante el pueblo comprendió que se iba a derrocar la tiranía no para poner otra tiranía (EXCLAMACIONES), que no se trataba de un cambio de hombres, porque hasta este momento, en los 56 años de casi república, el pueblo no ha gobernado nunca (APLAUSOS).

Santiagueros, compatriotas de toda Cuba:

Al fin hemos llegado a Santiago (Aplausos). Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado (Aplausos).

Se decía que hoy a las 2:00 de la tarde se nos esperaba en la capital de la República, el primer extrañado fui yo (Aplausos), porque yo fui uno de los primeros sorprendidos con ese golpe traidor y amañado de esta mañana en la capital de la República (Aplausos).Además, yo iba a estar en la capital de la República, o sea, en la nueva capital de la República (Aplausos), porque Santiago de Cuba será, de acuerdo con el deseo del presidente provisional, de acuerdo con el deseo del Ejército Rebelde y de acuerdo con el deseo del pueblo de Santiago de Cuba, que bien se lo merece, la capital (Aplausos). ¡Santiago de Cuba será la capital provisional de la República! (Aplausos).