Noventa y dos años y Fidel sigue haciendo historia, miles de corazones y manos sostienen su obra y la hacen avanzar por esa necesidad de serle fiel y mantener sustentable la justicia.

Fidel sigue invicto a sus 92 años haciendo más de lo humanamente posible, el joven que se hizo a sí mismo  moldeó a un pueblo, dio sentido a la palabra patria y fundó un país, es vida que arde en el corazón de los agradecidos.

El más honorable hijo de Martí superó la utopía del Apóstol, quien en Dos Ríos le truncaron la posibilidad de ver realizado sus sueños, porque él fue capaz de ver y crear mucho más de lo que había incluso imaginado.

Noventa y dos años y sigue haciendo historia porque nunca esperó éxitos regalados, luchó por lo que creía, artista de todas las batallas se empinó siempre para convertir los reveses en victorias.

Fue y es su magisterio político la conducción segura por el sendero del triunfo, lo que nos ha permitido enfrentar y vencer maniobras, agresiones de todo tipo y el intento permanente de destruir la Revolución, pero Fidel es bandera que se levanta, es virtud que incita y rebeldía que provoca.

Ahora desde Santiago de Cuba la llama ardiente de la libertad aviva el compromiso con el presente y el futuro de la patria, aires de Fidel se respiran en este archipiélago que junto a él y por él entró a la historia con fuerza telúrica.

Está en la sonrisa de los niños, en el paso sin prisa pero firme del anciano, en la decisión de los jóvenes  de continuar el proceso socialista, en la abnegación de la mujer y en cada cubano que defiende sus ideas justas y revolucionarias.

Fidel es un ejemplo de vida porque echó raíces y se hizo imprescindible y seguirá apareciendo por su luz ante cada desafío, siempre en la vanguardia, guiando el rumbo de un pueblo que gracias a él sabe hacia dónde va sin desvíos ni equivocaciones.

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